Inteligencia para concebir, coraje para querer, poder para forzar

Inteligencia para concebir, coraje para querer, poder para forzar

Revista laica para la reflexión y la agitación política republicana

logo-memoriadelfuturo

¡Nos gustan los domingos!

29/07/2026

Lydie Salvayre. ¡Nos gustan los domingos! Apología de la pereza y maldición de los defensores del trabajo (de los demás). El desvelo, 2025. 96 pág.

«La pereza es un arte sutil, discreto y beneficioso. Un modo feliz y amado por los poetas para resistir a los mandamientos que el mundo mercantil nos inflige con su vientre enorme y sus dientes carnívoros. Un instrumento de encanto y deleite tranquilo. Una música suave. Una manera ligera, golosa e infinitamente libre de habitar el mundo y de “aprovechar el día”, como nos exhortaba un tal Horacio.» 

Un panfleto en toda regla, que, a pesar de su título, es un verdadero alegato contra el trabajo esclavo en un mundo consumista. Con lenguaje poético y sarcástico, recopila los principales argumentos de los pensadores que han reivindicado otra manera de entender la vida frente a los apologistas-del-trabajo-de-los-demás. Salvayre, en un diálogo consigo misma, nos hace ver lo que es evidente.

Hay libros que intentan convencernos de algo y otros que nos sacuden para que pensemos. Este pertenece claramente al segundo grupo.

Lydie Salvayre toma una idea provocadora —la defensa de la pereza— para lanzar una crítica feroz contra la obsesión contemporánea por el trabajo, la productividad y el rendimiento. Pero que nadie espere un elogio de la vagancia sin más. Lo que la autora cuestiona es una sociedad donde parece que solo merecen respeto quienes producen constantemente, mientras se desprecia el descanso, la contemplación o simplemente el derecho a perder el tiempo.

Con un estilo irónico, combativo y a menudo muy divertido, Salvayre arremete contra los discursos que glorifican el esfuerzo de los demás mientras quienes los defienden suelen disfrutar de privilegios que les permiten vivir bastante alejados de las penurias del trabajo cotidiano. De ahí el subtítulo: maldición de los defensores del trabajo (de los demás).

Es un libro especialmente atractivo para quienes sienten cierta desconfianza hacia la cultura del “siempre ocupados”, del éxito medido únicamente por la productividad o de la idea de que el valor de una persona depende de cuánto trabaja. No ofrece soluciones milagrosas, pero sí una invitación a recuperar el tiempo propio y a preguntarnos si vivimos para trabajar o trabajamos para vivir.

Un ensayo breve, inteligente y provocador que reivindica algo tan sencillo y tan revolucionario como el derecho a disfrutar de un domingo sin sentirse culpable.

 

 

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Salvador Seguí, el Noi del Sucre, Manuel Cruells

Esta es una biografía escrita todavía durante el antifranquismo y ello implica que se trata de una...

El movimiento estudiantil, clave para el cambio social

José Antonio Mayoral Murillo es Rector de la Universidad de Zaragoza. Las universidades tienen...

10 minutos con Leire Garrido Andreu i Saul Aguilar Chinchilla (ADAFA)

Sábado. 15:30h. Castelló de la Plana 39.99150355441317, -0.06090998210742141   Esta vez...

Cambio climático y aire acondicionado. La lucha de clases en las olas de calor

Un verano tras otro, el debate mediático y político recurre a los tópicos habituales: las olas de...
Aquesta web utilitza galetes pel seu correcte funcionament. En fer clic en el botó Acceptar, estàs donant el teu consentiment per usar les esmentades galetes i acceptes la nostra política de galetes i el processament de les teves dades per aquests propòsits.   
Privacidad