El 14 de agosto de 1976 el joven de 19 años militante de Joven Guardia Roja fue asesinado a tiros por la Guardia Civil. Ahora hace 50 años. Vamos a analizar el hecho en sí y los destacados personajes que intervinieron.
El fascista Roberto García-Calvo Montiel fue presidente del Tribunal Provincial Sindical de Amparo de Almería (siendo ministro de Relaciones Sindicales García Ramal, en pleno franquismo, 1971-75) y gobernador civil de Almería de abril de 1976 a febrero de 1977. Vuelve a ser magistrado de Trabajo.[1] Después es adscrito a la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia. Seguidamente pasó a ser vocal del Consejo General del Poder Judicial. En 1991 fue nombrado fiscal del Tribunal Supremo. En 1995, magistrado del Tribunal Supremo y, en 2001, increíblemente con estos antecedentes fascistas magistrado del Tribunal Constitucional a propuesta del PP, hasta su muerte en 2008.[2] Veamos quién era este tipo. En julio de 1976 Almería había vivido una durísima huelga de pescadores, una pequeña guerra en el deprimido barrio de La Chanca. La policía había cercado una de las asambleas del gremio de pescadores, fueron especialmente duros con las mujeres: “Había algunas inertes en el suelo y la policía seguía golpeándolas con las porras. Entonces, la violencia explotó”. La represión en la siguiente huelga de pescadores –diciembre de 1976 y enero 1977– fue más dura. El gobernador civil García-Calvo reprimió el movimiento atacando a los cabecillas. Javier Ayestarán, líder de CC OO y entonces perteneciente a la Organización de la Izquierda Comunista, fue encarcelado. Poco después llegaron también a los calabozos Francisco Mayor y otros dos líderes sindicales. Se les acusó de sedición y a los pocos días estaban en la cárcel. Así, el sindicalista no duda en calificar a García-Calvo de “represor (…) lo he sufrido en mis carnes”.
El joven almeriense Francisco Javier Verdejo Lucas, de 19 años, fue asesinado por la Guardia Civil cuando estaba pintando en una pared “Pan, Trabajo y Libertad” la noche del 13 de agosto de 1976. Falleció sobre las doce horas tras recibir un disparo. La versión oficial es que recibió un disparo por la espalda al tropezar el guardia civil. Lo cierto es que, como explica el escritor José Ruiz, la sociedad almeriense “no podía creer que se tratara de un accidente fortuito, teniendo en cuenta la trayectoria del proyectil que acabó con la vida del joven, ya que según un médico amigo de la familia Verdejo, había entrado por la garganta y había salido por el hueso occipital, lo que venía a demostrar que el disparo había sido realizado de frente, a una distancia de siete a diez metros, no por la espalda”.[3] No hubo investigación oficial, no se detuvo a nadie, no hubo ningún proceso, jamás se supo qué agente acabó con su vida. El hecho fue catalogado como un accidente. No hubo denuncia porque la familia no la puso. Su padre, Guillermo Verdejo, era un personaje franquista que llegó a ser alcalde de Almería. La noticia de la muerte del joven había puesto patas arriba la ciudad. Almería se vuelca en el entierro. Ocurre lo nunca visto en Almería desde 1939. Vuelan los claveles rojos desde los balcones sobre el ataúd. Había mucha tensión entre los familiares y los compañeros políticos de la víctima hasta el punto de que una testigo asegura que “cuando el féretro estaba casi dentro del coche fúnebre, la multitud se lo arrebató a la familia y lo llevó a hombros hasta el cementerio, que estaba tomado por la policía. Tras discutir con los antidisturbios, el después concejal Antonio Fernández Sáez leyó un comunicado y nos disolvimos sin que llegara a pasar nada (…). Había un cura obrero y no le dejaron leer una homilía”. El Gobierno Civil intenta parar las protestas. Funcionarios cercanos a García-Calvo transmiten su inquietud a la oposición clandestina. Amalia, hija del entonces líder socialista en la provincia, José Tesoro, ya fallecido, cuenta que en el funeral su padre recibe un mensaje claro del Gobierno Civil: “A nadie le gusta lo que ha ocurrido, pero ya está hecho. El presidente Suárez está en la provincia y se va a imponer la calma. Lo mejor es que los líderes controlen a los militantes más jóvenes. «Así que tonterías las justas», recuerda Amalia. Horas más tarde se difunde una nota por la radio. La manifestación convocada para el día siguiente es ilegal y se aconseja no pasear cerca del lugar. El Gobierno Civil no duda en amenazar con el uso de la fuerza y la utiliza cuando los almerienses empiezan a concentrarse. Se detuvo a diez personas, cuatro de ellos menores de edad. El tan loado Adolfo Suárez nunca recibió a la comisión investigadora a su petición de audiencia al presidente del Gobierno. Cuando le dieron el aviso, García-Calvo estaba de cena en Cabo de Gata y allí permaneció (…). Se limitó a tomar otra copa. Años más tarde García Calvo dirá que su paso por el Gobierno Civil de Almería era para él un «episodio anecdótico»”.[4] Para Javier Verdejo, no.
García-Calvo se adapta y deja de presidir procesiones al Valle de los Caídos. Igual que había jurado los Principios Fundamentales del Movimiento, después afirma que defiende la Constitución en el TC. Pero hay más. Hubo un accidente de tráfico en Boadilla del Monte en 2007. Vicente Garcerán Martínez chocó con Roberto García-Calvo. Garcerán, cuando pone la denuncia, no sabe quién es el infractor y explica: “Yo iba con mi mujer a tomar algo a Boadilla (…). Y, de pronto, un coche, un Toyota Land Cruiser de color verde oscuro, se nos echó encima. Tuve que frenar y echarme para un lado para esquivarlo, porque nos echaba de la carretera. El hombre que lo conducía parecía que estaba hablando por teléfono o mirando papeles, y se cruzó de carril y casi nos dio un golpe. Entonces, yo me puse con el coche a su altura y le dije: «Estás loco. Casi me das». Y él se puso a chillarme como un energúmeno (…). Entonces se bajó él. Y me sacó un carné como de juez de no sé qué y me dijo: «No sabes con quién te estás metiendo». Y acto seguido se fue al maletero y sacó una pistola”. Y añade: “Me apuntó. Y me dijo: «Te pego un tiro». Me apuntó décimas de segundo. Y yo le dije: «No tienes cojones». La tuvo un rato en la mano, y luego la guardó. Era una pistola pequeña. Yo presenté denuncia en la comisaría. Era muy delgado. Muy poquita cosa, pero con muy mala leche”.[5] El Supremo archivó la causa en abril, ya que no se ratificó la denuncia y el joven se limitó a decir que se trató de una discusión “sin especial agresividad” y que en un momento determinado “el denunciado sacó un objeto del vehículo sin que pueda determinar qué fue”.[6] Claro. ¿Alguien puede hacerme creer que semejante individuo puede ser un defensor de las leyes democráticas y aplicar honestamente la ley en referencia, en aquellos días a la reforma del Estatut de Cataluña? ¿Alguien se atrevería a poner en el Tribunal Constitucional Federal de Alemania a un tipo del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP)? ¿A quién se le ocurre poner en el TC (2001-2008) a un responsable del asesinato de un joven almeriense? Al menos tuvo el detalle, eso sí, de morirse antes de hacerse efectiva la sentencia de 2010.
Y una acotación final, Adolfo Suarez siendo presidente de Gobierno ni siquiera se interesó por la muerte del joven y nadie se lo recordó en los años venideros. Al punto que personajes como Javier Cercas lo loa en su libro y en la miniserie “Anatomía de un instante” producida por DLO Producciones para Movistar Plus+ de hace sólo un año.
Nosotros no olvidamos.
[1] En Guadalajara (1977) y Madrid (1979).
[2] Debo este apunte biográfico a la amabilidad del historiador Martí Marín. Buena parte de la información procede de la base de datos personal de Martí Marín sobre altos cargos del régimen franquista, a quien doy las gracias por habérmela facilitado.
[3] La Voz del Pueblo, nº 10, 1-9-1976.
[4] Luis Calvo, Arturo Díaz, Público 29-9-2007.
[5] El País 18-12-2007.
[6] El País 18-5-2008.


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