Arturo Burdeus Piquer
Professor de secundaria
Después de 15 años dedicado a la educación formal y no formal en el territorio valenciano, puedo afirmar que sí, esta situación es distinta y sí, han cambiado muchas cosas en los últimos 15 años.
Desde el día 11 de mayo estamos viviendo una huelga indefinida por parte del profesorado público valenciano de todos los niveles educativos no universitarios. Así, escuelas de primer ciclo de infantil de 0 a 3 años, escuelas de infantil y primaria, institutos de educación secundaria, bachillerato y ciclos formativos, escuelas oficiales de idiomas, escuelas de música y danza y escuelas de arte y diseño han paralizado su funcionamiento normal con el fin de hacer visible aquello que hasta ahora se ha normalizado y que no lo es.
Esta huelga no es un hecho puntual que aparezca de repente como si de una seta se tratara. Esta huelga es un grito por parte de un colectivo que ve cómo el mundo cambia a una velocidad imposible de seguir para una administración excesivamente burocrática y desbordada, que trata de resolver enfermedades de complicada curación con métodos de primeros auxilios y materiales insuficientes, y así queda claro: la escuela pública está enferma y con estos cuidados se muere.
¿Pero por qué esta huelga ahora?
Esta huelga se produce después de dos huelgas de un día durante este curso, una en octubre y la otra en mayo. En ambas ocasiones las cinco organizaciones sindicales principales de nuestro territorio pidieron a la consejera Carmen Ortí que se sentara con ellas para poder hablar de las principales reivindicaciones por parte de la comunidad educativa. En ninguna de aquellas dos ocasiones la consejera se sentó ni mostró ningún interés por las propuestas realizadas por los representantes del profesorado.
¿Qué puntos se reclaman principalmente?
Principalmente se reclaman seis líneas de actuación. Os pondré ejemplos que yo mismo vivo en mi entorno más directo: personal, con un acuerdo de plantillas revocado por el Tribunal de Justicia de la Comunitat Valenciana; en mi centro hemos pasado de 200 a 176 docentes en dos años y con un recorte en la oferta de plazas para las oposiciones como hacía años que no se veía; en la especialidad de Economía, el año pasado se ofrecieron cero plazas. Infraestructuras y recursos, con una segunda fase del Pla Edificant que no llega nunca, con centros a medio construir; a mi alrededor tenemos ejemplos como el IES de Moncofa, que no llega nunca y colapsa otros centros del entorno, o el IES Jaume I de Borriana, en barracones desde hace más de seis años. Reducción de ratios, no más de 25 alumnos en la ESO y 30 en Bachillerato, como marca la normativa estatal; actualmente tenemos grupos de la ESO con 31 alumnos y grupos de Bachillerato con 37 en aulas pensadas para una menor capacidad. Mejores condiciones laborales, con pagas extraordinarias recortadas y congeladas desde hace más de diez años, con un complemento autonómico que no se actualiza y con agravios para el profesorado interino que no cobra el verano a pesar de trabajar año tras año en la bolsa de forma ininterrumpida durante más de diez años. Menosprecio al valenciano, con la eliminación de títulos como el «Diploma de Mestre» o la capacitación en valenciano, ya no como requisito sino tan solo como mérito para unas oposiciones, por no hablar de la ley de libertad educativa, que únicamente segrega al alumnado y dificulta la elaboración de grupos heterogéneos en los diferentes niveles. Y finalmente, la burocracia, muy relacionada con el personal, ya que las leyes, aunque con un espíritu muy noble, cargan de trabajo al docente hasta un punto en el que hacemos casi de todo menos preparar e impartir nuestras asignaturas. Así, protocolos de acoso, materiales ACIS*, adaptaciones para alumnado NESE**, acogida de alumnado recién llegado, consejos orientadores de final de etapa… hacen muy difícil poder atender la diversidad del alumnado con los recursos existentes, tanto materiales como especialmente humanos.
Con todo, la situación de la educación en nuestro territorio es distinta y necesita una estrategia distinta para afrontar los retos del futuro. Pero principalmente necesita creer en ella e invertir en recursos materiales y personales, apostando por atraer talento de calidad. Reivindicando nuestra cultura y defendiendo la educación como un trampolín social que iguala las oportunidades de las personas y permite mejorar el capital humano, haciendo de nuestra sociedad una sociedad más rica, preparada y fundamentalmente más humana.
Hoy nos estamos demostrando que si nos organizamos, salimos a la calle y participamos podemos modificar nuestro entorno, cada cual en su ámbito, y crear entre todas las personas que forman una comunidad un lugar mejor donde vivir y un futuro con más esperanza para aquellos que nos siguen.
Seguiremos enseñando que con esfuerzo, compromiso y trabajo se consigue aquello que te propones.
Nos vemos en las aulas.
*ACI significa Adaptación Curricular Individualizada. Cuando se añade la «S» (ACIS), hace referencia a las Adaptaciones Curriculares Individualizadas Significativas
**Las NESE (Necesidades Específicas de Soporte Educativo)



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