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Revista laica para la reflexión y la agitación política republicana

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Ivan Montemayor da una alerta de incendio

24/05/2026

Ivan Montemayor: “Policía, Tribunal y cárcel”. Icaria Barcelona 2026

En Memoria del Futuro nos podemos vanagloriar de que tenemos colaboradores que tienen tal nivel que escriben libros. Este es el caso del joven intelectual, el doctor Ivan Montemayor que está siempre cerca de las ideas y las reivindicaciones en las que participa muy activamente. Es un ejemplo de intelectual comprometido.

Si eres un militante de izquierdas y lees este libro, te obligas a hacerte unas preguntas que normalmente no te haces. Las izquierdas reflexionamos poco sobre la policía, los jueces y la cárcel. Parecen como instrumentos que provienen de la noche de los tiempos y que, por tanto, pervivirán siempre igual en el futuro. Conservadurismo indeleble en vena.

Nos podemos preguntar ¿siempre ha habido policía? La respuesta es que no. Sorprendente. La consecuente afirmación es, si antes no había policía, ¿podríamos imaginarnos un futuro sin policía? Realmente, la existencia de policía es un hecho relativamente reciente. Cuando pensamos en los jueces, casi nunca lo analizamos como lo que son, un instrumento del capitalismo para mantener el principio de propiedad y para contener cualquier veleidad de cuestionar a los ricos. Realmente es su función. Es más fácil detectarlo en España ahora ya que tenemos multitud de ejemplos cada día. Vemos cómo los jueces acaban archivando todos los casos de corrupción y cuando no pueden, consiguen que no sean condenados nunca los jefes del PP. Las decenas de juicios contra la corrupción del PP se acaban archivando en la sala penal del Tribunal Supremo, que son un puñado de jueces, siempre los mismos, que igual sirven para condenar a independentistas, para proteger a los políticos y policías de las acusaciones falsas contra Podemos o para archivar todas las causas contra el PP. Incluso en el caso de que tengamos grabaciones donde los dirigentes del PP lo explican claramente y que hemos oído todos.

Tampoco es frecuente que las izquierdas debatan sobre las cárceles. Y aunque pueda parecer sorprendente, hace relativamente poco tiempo que existen cárceles. También sorprende preguntarnos hay países que tienen muchos presos y otros muchos menos. La respuesta que dan los medios es que hay muchos delincuentes, nuestra respuesta es que hay muchas desigualdades. ¿Por qué en una ciudad de Canadá hay pocos delincuentes y al lado, en una ciudad de los EEUU hay muchos? El quid de la cuestión es que en Canadá hay mucha menos desigualdad que en los EEUU.

¿Podemos imaginarnos una sociedad sin prisiones? A mí me parece un debate interesante muy parecido al movimiento denominado antipsiquiatría de los años sesenta que planteaba cerrar todos los psiquiátricos. No puedo ahora extenderme, pero parecía una utopía imposible. Lo cierto es que ya no existen. ¿Què ha cambiado? Evidentemente, un mejor conocimiento de las ciencias que estudian la mente, pero sobre todo ha cambiado nuestra mirada: ya no hay locos, hay personas que sufren problemas mentales. Y también ha ayudado eliminar una mirada misógina y criminal contra las mujeres.

Os pondré un ejemplo de quién acaba al final en las prisiones. Carme Forcadell estuvo presa casi cuatro años, por ser la Presidenta del Parlament de Catalunya y pretender que la gente votara. Una cosa que hicieron tranquilamente en Escocia y en Canadá. Aquí, si quieres votar contra el rey es distinto. Bien, me explicó que en la prisión la inmensa mayoría de las mujeres eran pobres, muy pobres. Tan pobres que algunas no tendrían que estar allí, pero no tenían acceso a los conocimientos, ni a un abogado, que una vez cumplida la pena reclamasen su excarcelación. Un día entró una delincuente financiera. Aquella mujer había robado más dinero que todas las mujeres de la prisión juntas. Tenía un buen abogado, al cabo de cuarenta y ocho horas estaba fuera.

La izquierda tiene que estudiar y debatir sobre estas cuestiones que son incómodas y no dejarse arrastrar por prejuicios interesados de la derecha y tremendamente falsos. Que no es fácil, claro, pero, amigos, ¿quién ha dicho que ser de izquierdas es fácil?

Leed el libro de nuestro amigo Ivan Montemayor y se os abrirá un abanico de preguntas insospechadas.

 

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