Inteligencia para concebir, coraje para querer, poder para forzar

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Revista laica para la reflexión y la agitación política republicana

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El tiempo da la felicidad

Mª. Ángeles Manzano Sánchez, Zano, fue animadora profesional de la FCJA, responsable de CCOO de la Comarca de Andorra, activista de “Mujeres del Carbón” y en la actualidad es Secretaría de acción institucional y movimiento popular de Podemos Aragón.

Este año se celebra el 25 aniversario del MJALP y a todas aquellas personas que participamos de un modo u otro nos han pedido que escribamos un artículo donde expresemos lo que significó para nosotr@s el haber formado parte de este movimiento.

En mi caso me voy a remontar a octubre de 1992 que es cuando yo empecé a formar parte de este movimiento, que entonces se llamaba Casas de Juventud, y que hasta finales de 1992 existían solo en la ciudad de Zaragoza.

Como digo a finales del 92 y a través de la concejalía de Juventud de Andorra (Teruel), y de su concejal Juan Jiménez, donde yo ejercía de monitora de tiempo libre voluntaria realizando actividades infantiles a los niños y las niñas de mi pueblo, nos pusimos en contacto con la Federación de Casas de Juventud de Zaragoza, para poder crear y abrir el proyecto de casa de juventud en Andorra. Fue entonces cuando conocí una tarde de octubre de ese año a Palas, Lola, Jack, Ranera, …. y me vi inmersa en ese proyecto, ya que el ayuntamiento de Andorra decidió llevarlo a cabo y fue así como me convertí en la animadora profesional de la Casa de Juventud de Andorra (Prexina) y que en fabla significa “Imagina”, además fue la primera en la provincia de Teruel, y a raíz de ahí empezó la expansión de Casas de Juventud en la provincia de Teruel llegando a ser hasta 28 en toda la provincia y que después fueron parte de la Federación de Casas de Juventud de Aragón

¿Por qué decidí formar parte de este proyecto?, pues fue precisamente lo que escuché de Palas y su equipo, lo que me convenció para dar el paso, vi muy interesante que los jóvenes de mi pueblo pudieran tener un espacio gestionado por ellos y en colaboración con el ayuntamiento, donde pudieran realizar actividades de tiempo libre que les llenaran de ilusión y ganas, pero sobre todo lo que más me convenció era que los propios jóvenes tuvieran la posibilidad de ser ellos lo que pudieran realizar la programación y el desarrollo de esas actividades de tiempo libre, trabajando en equipo. Lo cierto es que el proyecto caló muy bien entre los jóvenes del pueblo y durante esos años fueron muchísimos jóvenes, los que pasaron por la Casa de Juventud, los que participaron en los grupos de trabajo y en la organización de las actividades que se realizaron durante el tiempo que estuvo abierta, que fue desde el 92 al 97.

Después como todos sabemos cuando llegó el PP a gobernar en el ayuntamiento de Zaragoza y luego en el gobierno de Aragón decidieron cargarse y cerrar las casas de juventud en todo el territorio porque todo aquello que olía a progresista nunca le ha gustado.

Fue ahí, cuando ya en el 97, y después de la experiencia de casas de juventud, de donde salieron muchas otras asociaciones juveniles, cuando se creó el Foro Joven y se inicio una larga etapa hasta que dicho foro paso a ser el MJALP, en la que yo seguí colaborando hasta que por circunstancias de la vida pues ya no pude continuar tan seguido como quisiera, y aunque no estaba participando intensamente siempre intentaba e intento, en el momento que tenía y tengo un hueco libre,  poder estar en momentos puntuales.

Y así fue como después de Casas de Juventud, y a través del Foro Joven se creó el espacio de Sierra Menera (en Ojos Negros) y luego ya como MJALP, La Nave (en Torrellas) donde se siguió marcando esa línea de trabajo que permitiera a los y las jóvenes realizar y desarrollar su tiempo libre y su formación en temas como: el racismo, el feminismo, la violencia machista, el movimiento LGTB,  educación…., a partir de ahí es cuando, se creó un espacio llamado Confluencias, donde había cabida para el dialogo, la formación para jóvenes laicos y progresistas de todas las edades y sobre todo había cabida para el encuentro de diferentes entidades de jóvenes. Todo esto realizándose en el Centro de Formación “La Nave” (Torrellas), un espacio que a lo largo de los años ha servido para formar a muchísimos jóvenes pertenecientes a dirigentes estudiantiles y asociativos de todo el Estado.

Y fue precisamente esto, lo que a mí, haya por el 92 me hizo querer ser parte de este proyecto. Al principio hubo momentos en los que me llegue a preguntar ¿pero donde te metes?, ¿tienes el valor y la capacidad para poder desarrollar este tipo de trabajo? La verdad es que, al principio, y por decirlo de alguna forma daba miedo, pero la verdad es que una panda de ”locos”, si locos con todo mi cariño, me descubrieron un mundo en el que yo podía participar, y ayudar a los jóvenes de mi pueblo y de mi provincia a desarrollar un espacio donde pudieran estar y ejercer su tiempo libre y sus inquietudes.

¿Qué me dejó?, ¿qué me dio esa etapa? Pues primero lo que me dejo es un gran sabor de boca por haber podido estar al lado de jóvenes y trabajar con ellos, de vez en cuando, todavía, hoy muchos, recuerdan con cariño esa etapa y eso es de muy agradecer, porque quiere decir, que a pesar de todo, algo se hizo bien. Y con respecto a lo que me dio, pues simplemente amigos, amigas, y sobre todo una familia con la que durante más  de 25 años  hemos compartido grandes momentos y malos momentos. Amigos y amigas que hoy son tíos y tías  de mi tresena, y aunque algunos ya no estén, se les sigue teniendo muy en mente. Y yo tengo la suerte  de que gracias a ellos y ellas,  en especial a una persona que hoy ya no está entre nosotros, mi amiga Lola Soler y de la que tanto aprendí, he podido a llegar  a ser lo que soy y haber podido plantearme una vida de participación social, que empezó en Casas de Juventud, siguió en un sindicato (CCOO), en el colectivo de Mujeres del Carbón de Aragón y hoy en día en un partido político (PODEMOS), y que seguramente sin esa experiencia que contraje trabajando con jóvenes y ese modelo de Casas de Juventud, de la Quíntuple Estructura, y sobre todo con la idea de gestionar el tiempo libre a través de movimientos juveniles, que se crearon a partir de las casas de Juventud, seguramente hoy no estaría donde estoy, que no es mucho pero es algo y para mi importante.

Y en esta vida sabemos que lo que comienzas puede tener seguimiento, y estoy muy orgullosa de que, a parte de mí, mi tresena, mis hijo e hijas Sara, María y Alejandro, también haya sido y siga siendo parte activa de este movimiento, en el que al igual que yo, se involucraron y alguna sigue siendo parte activa de él.

De todos estos tengo recuerdos maravillosos, uno de ellos las dos primeras palabras que me dijeron tenía que grabármela en mente: “animador de zapatilla”, que viene a querer decir algo así como si cuando vuelves de las actividades o de los encuentros con los jóvenes, y te sientas en tu despacho, tienes una chincheta en el sillón que te está diciendo ¡a seguir! sentada aquí no se consiguen las cosas, y es verdad, si quieres conseguir tus objetivos, tus metas, cálzate las zapatillas y hay que seguir en constante movimiento para poder realizar tus ideales. Y precisamente el MJALP es, eso, un espacio donde se puedan llevar a cabo  esos ideales que a futuro pueden cambiar el mundo para bien el de  la sociedad.

Y siguiendo con esos recuerdos, imposible olvidarme de las primeras vacaciones de confluencias que fueron en Mequinenza en el verano del 93, o el primer Ágora Juvenil que se realizó en el 94, donde más de 3.000 jóvenes de Aragón y de otras partes de España, se encontraron en Zaragoza. Y como no, del albergue de “Sierra Menera” en Ojos Negros y por último “La Nave” en Torrellas, todos estos recuerdos que tengo, todas estas cosas realizadas a lo largo de los años han permitido que muchísima gente joven se atreviera a formar organizaciones estudiantiles, y, en especial, crear y seguir llevando a cabo la escuela de cuadros de jóvenes de izquierdas a lo largo de todos estos años, con todas las complicaciones que tiene y con todas las zancadillas puestas en el camino.

Y por supuesto, esos recuerdos de las personas que conocí, al equipo de animadores profesionales de época de casas,  a muchos les he perdido la pista, a otros los sigo viendo de vez en cuando, y con otros mantengo una relación tan estrecha, que para mi hoy son familia.

Pero sobre todo recuerdos de todos aquellos y aquellas jóvenes que pasaron durante 5 años por la C.J. “Prexina”, que aun hoy se acuerdan maravillosamente de esa etapa de su vida,  y que quieras o no siempre te hace sentirte orgullosa y pensar que tuviste la oportunidad de dar algo diferente a los jóvenes en el que se vieran involucrados y participativos.

Por eso hoy, echando la vista al pasado y al futuro, sin lugar a dudas, me siento, creo que ya lo he dicho anteriormente, muy orgullosa de haber ayudado y ser parte de este proyecto.

 

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