En agosto del año pasado escribí como cada año una serie de artículos con un tono menos profundo que los que publicamos durante el año. Consideramos que en el mes de agosto o bien estarás trabajando con lo que es mejor no incrementar tu cabreo o bien estarás tumbado intentado no morir de calor o abrasado por un incendio. En el mejor de los casos estarás en un país a muchas horas de avión con lo que lo último que buscarás son problemas y artículos que te abran la mente.
De entre todos los artículos hubo uno que se ha vuelto viral. Se trata de “A mí no me gusta viajar”. Tanto es así que mientras se vuelve a acercar el mes de agosto van subiendo las visitas sin que este impresionante equipo de redacción haga nada. Creemos que la viralidad del artículo se debe a varios factores. Uno de ellos es que la gente a quien no le gusta viajar lo vive a escondidas. Por miedo. Sí, por miedo. Vivimos en unos tiempos donde viajar se vuelve prácticamente obligatorio si no quieres convertirte en un paria social. De hecho, se considera una patología no querer viajar. Tuve la valentía de escribirlo y publicarlo y, agazapados en el anonimato miles de seres incomprendidos salen en las estadísticas de Google Analytics. Una felicitación cordial a todos ellos.
Hay que reclamar a la Organización Mundial de la Salud que saque de la lista de patologías no querer viajar y que, por el contrario, incluía en ellas, esta patología tan dañina para la salud y la salud mental del querer viajar y cuando más lejos mejor.
Quiero hacer una aclaración. Estoy a favor de hacer vacaciones. Es una de las conquistas más inverosímiles de la clase obrera mundial. El problema, a mi parecer, es que no se puedan hacer vacaciones todo el año. Si podemos no trabajar durante un mes y cobrar (de hecho, cobramos dos meses) ¿por qué no hacerlo todo el año? Esta revista es muy partidaria de Karl Marx, pero hay que repetir hasta la saciedad que, de toda la familia, el más inteligente fue el yerno. Paul Lafargue que escribió el mítico libro “El derecho a la pereza” ya en el lejano año 1880. En resumen, para que no haya confusiones estoy a favor de no trabajar y hacer vacaciones, pero no estoy a favor de viajar, más allá de 20 kilómetros. Pero Lafargue no decía nada de viajar cuando no se trabaja, hablaba del derecho a la pereza. Es decir, no hacer nada. Bien excepto dormir y hacer la siesta. Y dedicar unos pocos minutos para leer artículos como este.
Sé que estáis anhelando que llegue el día 1 de agosto para poder leer estos artículos tan bien documentados que el autor de estas líneas realiza cada año. Bien os anuncio que hay ocho artículos en la recámara. Un par de ellos referidos específicamente sobre las vacaciones. Quien avisa no es traidor.



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