Hoy celebramos el 95 aniversario de la proclamación de la Segunda República. Dos días antes, el 12 de abril de 1931, en unas elecciones municipales ganaron las candidaturas republicanas en las grandes ciudades. Se proclama la república desde el Palau de la Generalitat de Barcelona y se precipitan los acontecimientos. El abominable Alfonso XIII bisabuelo del actual rey, huye. Tenía demasiados cargos de conciencia encima, si es que tenia consciencia y alma. Sólo un detalle, cuando visitaba sus tropas en Marruecos, lo recibían los militares españoles africanistas con cabezas humanas rifeñas ensartadas en las bayonetas de sus fusiles.
Si tuviera que destacar un error de la izquierda en la transición, no sería ninguno de los que normalmente se citan, especialmente de los que no hicieron nada. Creo que el gran error fue el propugnado por Santiago Carrillo secretario general del Partido Comunista de España de abandonar la bandera republicana, el horizonte republicano y los valores republicanos. Ya es hora de rehacer un hilo de la historia que nunca debería haberse roto.
Ahora vuelve con fuerza el debate sobre el programa que tendría que unir la izquierda española después de tantos años falta de liderazgo y de cainismo. Hablamos de la convergencia entre independentistas y federalistas, pero poco se habla a mi modo de entender de lo esencial: hay que centrase en la lucha por un frente popular republicano. Sin este horizonte nunca habrá naciones libres, ni programas socialistas potentes. La historia de los borbones así no lo enseña. Ver si no el libro de Gerardo Pisarello “Dejar de ser súbditos. El fin de la restauración borbónica”. Akal, 2021.
El nexo de unión de las izquierdas ha sido y continúa siendo ahora en el año 2026 el republicanismo.
Posdata
Que la gente dedique en los últimos 15 años seis horas diarias a las pantallas y no tenga tiempo de leer, algo tiene que ver con la actual situación dramàtica. Más bibliotecas y menos TikTok. Por cierto, una cosa que hizo bien Rufián fue pedir disculpas a Xavi Domènech y hacer un llamamiento general a que todo el mundo de las izquierdas pida disculpas a sus compañeros más cercanos. Sin este prerequisito es imposible ninguna propuesta creíble.



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