Sergio Sahún Abad fue animador de las Casas de Juventud, coordinando la red de espacios juveniles de Teruel. Fundador del MLPA, ha sido responsable, entre otras, de las áreas de universidad y la Escuela Redes para la Transformación Social. En la actualidad trabaja como Técnico de Participación Ciudadana en una Comarca Aragonesa; y, como voluntario, es responsable del Centro de Formación la Nave de Torrellas.
El pensamiento progresista es complejo. El capital cultural medio de las familias no va a poder facilitar la toma de conciencia de sus vástagos en muchos casos y las asociaciones juveniles tan sólo agrupan al 19% de los jóvenes. La clase dominante, tal como describe Mandel, ciega y coloniza la razón a través del dominio de la iglesia, la escuela y los medios de comunicación de masas.
Esa clase habilitó una estrategia, iniciada en 1868, en el ámbito de la educación no formal cuya constatación podemos encontrar en el artículo académico de Fullana y Montero. Los autores diseccionan las diferentes actuaciones adoptadas por la Iglesia Católica para “la reconquista misionera de los jóvenes”. Señalan el establecimiento de tres modelos adoptados según los objetivos, el destinatario social, la estrategia misionera, y los contextos históricos:
- Los Patronatos para la Juventud como una de las primeras intervenciones educativas católicas a finales del siglo XIX.
- Las Juventudes Católicas donde se subraya el protagonismo y la dirección de los propios jóvenes.
- La Juventud Obrera Cristiana como evolución de la forma de entender la misión, que ahora se entiende como una participación directa y una “Revisión de vida”.
A estos tres modelos se añadirá más tarde un cuarto: el escultismo, un sistema educativo que conjuga civismo y religión. Poco a poco, este movimiento excursionista se vinculó a las distintas organizaciones religiosas que lo pasaron a contemplar como la estrategia más adecuada de socialización en España. Hoy una parte de los exploradores españoles se organizan en el Movimiento Scout Católico (MSC). Pero esta influencia también se observa en el origen de los grupos excursionistas no confesionales en Aragón: de las 21 agrupaciones que existen en la comunidad, 11 tienen su sede en colegios concertados o parroquias. Estos datos nos hablan de la influyente presencia católica entre las intervenciones educativas en el tiempo libre.
Frente a la estrategia religiosa, varias han sido las iniciativas acaecidas en la península. Nótese la diferencia entre estrategia e iniciativa. Dos de ellas, casi simultáneas en el tiempo: las primeras colonias de vacaciones en España, organizadas por la Institución Libre de Enseñanza, en 1887 y la Escuela Moderna abierta por Ferrer i Guardia en Barcelona, en 1901.
La tercera gran iniciativa divulgativa la constituyeron las Misiones Pedagógicas de la II República, cuyos planteamientos metodológicos serían válidos hoy en día. La cuarta devino desde las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU) al adoptar las tesis del VI Congreso de la Internacional Juvenil Comunista de septiembre de 1935 que sostuvo:
«Las Juventudes Comunistas se habían organizado como organizaciones sectarias despreocupándose de los intereses de la juventud obrera. Su organización en células propiciaba este carácter sectario. Debían cambiar su carácter si querían ser una organización de masas siendo preciso poner en marcha procedimientos democráticos y aceptar la pluralidad ideológica”.
Santiago Carrillo se refirió así a la nueva metodología empleada en las JSU:
“La nueva concepción era audaz, se orientaba hacia la conquista no de minorías sino de grandes masas juveniles, con un compromiso político menor. En la práctica se trataba de ir hacia una federación de clubes juveniles diversos, dotados de mucha autonomía, a los que paso a paso había que ir infundiendo una conciencia política.”
La permanencia de las iniciativas católicas en la educación no formal y formal contrasta con las realizadas en nuestro país desde perspectivas pedagógicas, ideológicas transformadoras o revolucionarias que acabaron en el paredón de Montjuic, para Ferrer i Guardia; en la expropiación, las cunetas y el exilio para el resto.
Tras el drama de la Guerra Civil y la dictadura franquista nos encontramos con el desinterés e indiferencia de las organizaciones de izquierda por extender su ideario en los territorios y entre los jóvenes contrariando a William Morris, que escribió: “…nuestra labor consiste en la formación de socialistas, es decir, en convencer a la gente de que el socialismo es algo bueno y que es posible. (…) Mientras no dispongamos de esa masa de partidarios, la posibilidad de un cambio general en beneficio de todo el pueblo será inviable”.
Las Casas de Juventud de Aragón como disruptoras de la hegemonía cultural.
En ese marco de los ochenta, tan solo diez años después de votar la Constitución Española, los ayuntamientos iniciaron la redacción de Planes de Juventud. El de la ciudad de Zaragoza estuvo al frente del diseño de esas nuevas políticas. Para enmendar el escaso impacto social de un tejido asociativo exhausto se implementaron las Casas de Juventud; que en un acto de generosidad y atrevimiento metodológico por parte de los responsables municipales se dispuso que se autoorganizasen a través de una federación: la de Casas de Juventud de Zaragoza (FCJZ).
El impulso de José Luis Palacios y su metodología de trabajo basada en la animación sociocultural, junto con la dotación de recursos en espacios y para la contratación de educadores, provocó un espectacular crecimiento de la participación juvenil en los barrios. La extensión de las Casas de Juventud a la Comunidad Autónoma de Aragón hizo que la red contase entre 1993 y 1996 con miles de voluntarios y decenas de miles de participantes en actividades y grupos estables distribuidos por más de un centenar de municipios.
Los errores que se cometieron y la amenaza a la hegemonía cultural y al statu quo de determinados sectores de la izquierda provocaron la finalización del programa de la Federación de Casas de Juventud de Aragón, primero y la cancelación unilateral de los convenios suscritos en Zaragoza después.
En cualquier caso, la experiencia de las Federaciones de Casas de Juventud reveló dos cuestiones:
1.No existen consensos entre la izquierda y la derecha para el desarrollo de políticas sociales y menos aún, para las políticas educativas en el tiempo libre destinadas a jóvenes.
2.La izquierda organizada en partidos y sindicatos se ha desentendido del trabajo de masas. Sus organizaciones no van más allá de los individuos que las componen y mantienen escasos vínculos con sus afiliados.
Makarenko ya lo hizo.
El cierre de las Federaciones supuso que varios de sus animadores y educadores plantearan su trabajo en el tejido asociativo germinando en el Movimiento Laico y Progresista de Aragón. En paralelo, se planteaba la siguiente cuestión: si no se poseen espacios en cada barriada, serán los jóvenes los que tendrán que acudir a un espacio común. Aquella reflexión inició la búsqueda de una casa que resultó aparecer en las oficinas de la antigua Compañía Minera de Sierra Menera en Ojos Negros, Teruel.
En abril de 1997 tras una ocupación pactada con el alcalde, José Antonio García, se comenzó la conversión del centro de trabajo, abandonado tras el cierre de los altos hornos de Sagunto, en una casa de colonias. Se nombró Territorio Joven por las numerosas posibilidades que otorgaban las construcciones abandonadas del barrio minero de Sierra Menera. Poco duró la alegría; la victoria en 1999 de una coalición conservadora en el Ayuntamiento de Ojos Negros puso en la calle al MLPA por segunda vez en dos años.
Sergio Cabrera con La estrategia del caracol iluminó el camino del MLPA para buscar la nueva casa que los acogiera. Dos camiones articulados trasladaron las antiguas literas, colchones y enseres al nuevo emplazamiento. Pero ya se había aprendido, el nuevo centro sería propiedad del MLPA, allá donde estuviese. La clarividencia de contar con un ayuntamiento que no impidiera la instalación de una casa de colonias fue una de las claves para decidirse por una destartalada nave avícola en Torrellas, donde había ganado Pilar Pérez las elecciones municipales de 1999. Con sudor y mucho trabajo de jóvenes voluntarios se limpió, se instalaron carpinterías de derribo y tubos eléctricos, se pintó y poco a poco, con alguna ayuda, mucho trabajo voluntario y un crédito hipotecario avalado por los pisos de varios compañeros se pudo construir el Centro de Formación La Nave (CFLN); llamado así por razones obvias.
Más tarde, el que escribe estas líneas pudo descubrir que el pedagogo soviético Anton Makarenko ya pasó por lo mismo: construyó con sus manos y las de los jóvenes la colonia en la que basó su Poema pedagógico. Para el MLPA la apertura del CFLN constituyó una herramienta pedagógica, casi única en España y un pilar de su independencia como movimiento social.
Thoreau y la vindicación de la financiación.
Thoreau abrió “Walden” con un capítulo titulado Economía en el que se enumeraban los costes de construcción de la cabaña en la que pasaría sus dos próximos años. El MLPA, de alguna forma, hizo lo mismo: puso como eje central de su sobreesfuerzo la economía que permitiese la construcción de una casa de colonias y una sede propia. No es que no existiesen en ese periodo actividades y desarrollos metodológicos, sino que las energías de toda índole se destinaron unívocamente a su supervivencia como institución.
Y es que toda organización social necesita dinero para sostener sus instalaciones y su actividad. Pero los jóvenes no lo tienen y las familias de los barrios trabajadores no pueden pagar una cuota por pertenecer a una organización: ni tienen hábito, ni es costumbre extendida en España. Y para educar y tratar de organizar una asociación juvenil de masas no basta con la militancia, debe ser un trabajo militante y debe de contar con medios y recursos suficientes.
Eso nos lleva a la difícil ecuación de la obtención de recursos que hoy pasa por participar en la concurrencia competitiva de subvenciones reguladas por una ley, redactada por el gobierno de José María Aznar, que incomprensiblemente las izquierdas no modifican. Este texto legal obliga a financiar a las asociaciones juveniles un 20% de la actividad con recursos propios y no admite determinados gastos comunes como justificación.
La complejidad a la que se somete al tejido social para la recepción de fondos públicos ha conseguido que el poco dinero destinado a los jóvenes vaya a parar a iniciativas sin continuidad, a proyectos empresariales sin vocación transformadora o a manos de las organizaciones católicas.
Ferrer i Guardia no solicitó subvenciones. Invirtió el millón de francos franceses que heredó de Ernestina Meunier y pudo ser libre para llevar a cabo su proyecto educativo. Debemos aprender de nuestra historia que la ciudadanía concienciada tenemos una obligación permanente con las nuevas generaciones para que puedan acceder a los valores que han guiado nuestras vidas. Y esa obligación pasa por dedicar nuestro tiempo y recursos, si nos es posible.
Una necesidad vital para el progreso y la fraternidad.
La historia de los vencedores asfixia el recuerdo de los vencidos. Para encontrar la inspiración de Morris, Kropotkin, Kollontai, Davis, Louis Michael o Ferrer i Guardia; deben abrirse espacios educativos para los jóvenes. Divulgar el feminismo, atacar los micromachismos frecuentes, abrir nuevas perspectivas sobre la diversidad racial o sexual y generar una conciencia ecológica requieren una educación en el tiempo libre.
También la requiere la adquisición de una cultura y una estética. Acercar la modernidad de los talentos artísticos pasados y presentes a nuestros barrios y nuestras gentes es un deber. Tenemos que dar a los jóvenes la posibilidad de disfrutar del arte de Rothko, Mallo y Kahlo o de la lectura de Hernández, Guinda y Marcellán para ayudarlos a crear y mostrar sus talentos.
Si la izquierda, sus organizaciones, partidos y sindicatos, sus hombres y mujeres individualizados no dan un paso adelante en la creación y consolidación de una estrategia educativa para los jóvenes, no podremos quejarnos del avance de la iniquidad en nuestra sociedad. Guyau ya lo sentenció: “cuanto más inferior es una población, más ciegamente conservadora es.”
Para revertir la ceguera conservadora y dotar a los jóvenes de experiencias que les permitan elegir entre las opciones, que se les abrirán a lo largo de su vida, desde una perspectiva progresista; existe y existirá el MLPA. Quizás, como dijo Guyau, “…no tan bello como los sueños, pero con el favor de ser verdadero como la realidad”.



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