Estamos todos alucinados por lo que estamos oyendo desde hace unas horas sobre el comportamiento indecente de Julio Iglesias. Es impresionante lo que escuchamos y leemos, lo es en sí mismo, pero es que además Julio Iglesias encarnaba el prototipo de hombre “seductor” y mito sexual español y latino. Y conservador amigo del José M. Aznar, Juan Carlos I y el PP.
Además, asistimos pasmados a ver las impresionantes residencias de Iglesias, convertidas ahora en prisiones escalofriantes. El relato de las trabajadoras es brutal. En primer lugar, no tenían ni contrato laboral y en segundo lugar el trato recibido era esclavista y neocolonial. Una vergüenza. Una canallada.
En cuestión de pocas horas, muy pocas, las pantallas se han llenado de videos grabados en diferentes momentos de la historia, por diferentes cadenas de televisión, con acciones de Julio Iglesias con mujeres que se parecen mucho al condenado Luis Rubiales. No son escenas grabadas con móviles, son escenas grabadas por cámaras de televisión y emitidas.
¿Què pasaba entonces? Nadie se escandalizó, nadie puso una denuncia. Se emitieron sin más.
Lo único positivo de este asunto es que se demuestra que ha cambiado la mirada colectiva sobre estas cuestiones, que el feminismo triunfa a pesar de los pesares.
Lo más increíble, si miramos retrospectivamente, es que Julio Iglesias nos lo había explicado a la cara, cantando a los cuatro vientos. Centrémonos. Cantaba “Me gustan las mujeres, me gusta el vino. Y si tengo que olvidarlas, bebo y olvido”. Poner en el mismo nivel mujeres y vino, es para necesitar sesiones con especialistas. Denota una distancia extraña hacia las mujeres. No era verdad que “Amo a la vida y amo el amor”, amaba el sometimiento y el terror.
Pero ya el estribillo lo decía a las claras “Soy un truhan, soy un señor”. De señor nada de nada, pero de truhan todo. Veamos que dice la Real Academia de la Lengua Española del significado de “truhan”. Dicho de una persona: Sinvergüenza, que vive de engaños y estafas. Ostras, ostras, ostras. Un sinónimo de truhan es bribón. Nombre del barco de Juan Carlos I. No hay casualidades.
Pero analicemos un poco una de las afirmaciones que más se han hecho en las últimas horas: es que les gustan mucho las mujeres. Un hombre que le es imposible establecer una relación con una mujer de tú a tú y durante algún tiempo es que tiene algún problema. El pretendido don Juan en realidad es un discapacitado emocional que está acomplejado con las mujeres y que les es imposible mantener un vínculo emocional saludable. La mujer es “el otro” un ser imposible de entender y con quien no se puede establecer comunicación. Además, rodearse de mujeres de 60 años menos lo único que nos dice es que su incapacidad, su discapacidad es ilimitada.
En fin, Julio Iglesias no ama las mujeres, las quiere someter, en realidad las odia. Un hombre que ame realmente a una mujer la trata amorosamente y con cariño.



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