Inteligencia para concebir, coraje para querer, poder para forzar

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Revista laica para la reflexión y la agitación política republicana

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Frente al imperialismo trumpista: no ceder en nada

28/01/2026

Por Jean-Luc Mélenchon (traducción de Debats pel Demà)

Así que Macron no firmará el acuerdo UE-Mercosur. Mucho mejor. La Asamblea Nacional, por unanimidad, ha votado una resolución de La Francia Insumisa contra este Tratado de Libre Comercio. ¿Y después? Hay que tener en cuenta que Macron no ha llevado nada a buen puerto, los franceses están siendo derrotados y aislados. “La Europa que nos protege” pinta muy mal para un francés. ¿Y cómo va la “pareja franco-alemana”, esa chorrada de siempre? El final de la diplomacia macronista es el mismo en todos los continentes: una serie de catástrofes. En África: estamos expulsados. Trump se burla de Macron y de los franceses. En Asia: tras la visita a China y las amenazas que siguieron… mejor olvidarlo. Falta Europa. Eso ya está hecho. Von der Leyen firmará el acuerdo UE-Mercosur el 12 de enero, pase lo que pase. Luego lo votará el Parlamento Europeo. ¿Será la coalición mayoritaria del Partido Socialista y la derecha? ¿O la derecha y la extrema derecha se entenderán y serán suficientes? La elección de 2027 amplía sus retos. ¿Cuántos desastres habrá desencadenado Macron hasta entonces?

El secuestro de Nicolás Maduro por los Estados Unidos de Donald Trump propaga una onda de choque mundial. Afecta a todos los espacios políticos. Resurgen los paralelismos con el expansionismo nazi y su teoría del espacio vital. Ocurre tanto con la voluntad de anexión de Groenlandia por parte de Trump como con los Sudetes abandonados en Múnich. Tras la agresión a Venezuela y las amenazas a Colombia, México y Cuba, la gravedad de la situación exige vigilancia en todos los frentes y una movilización cuidadosamente dirigida.

En primer lugar, la elección de las palabras: «rapto» o «secuestro» para los militantes políticos, o bien «captura» o «arresto» para los medios de la oficialidad. «El presidente depuesto», se atreve incluso Francia 24. La vergüenza derramada desde la cúspide del Estado, capitulando instantáneamente ante Trump, fluye por la pirámide de las plumas a sueldo y de los afines al atlantismo de derechas y progresista. Porque todas las variedades de atlantistas de derechas y “progres” se expresan con la misma arrogancia insoportable: “más allá de lo que uno piense de Maduro”, “a pesar de nuestra clara condena de los atentados contra los derechos humanos”, etc. Dando a entender: “¡bien se lo ha buscado!”. Funciona como una forma hipócrita de relativizar el crimen de los Estados Unidos de Trump. Así que, una vez más, se constituye otro campo político. Por un lado, los atlantistas de derechas y “progres”, los hipócritas de derechas y “progres”. Y, por otro, ¡los independentistas de izquierda y de derecha!

Y de ahí todo lo demás. A estas alturas, cierta “progresía” querría desplazar el objetivo; hay que llevar el cursor donde debe estar. Tregua de palabras inútiles. Todo el mundo tiene derecho a creer lo que quiera sobre el chavismo. No pedimos a los demás que compartan nuestro análisis. No obstante, rechazamos que otros intenten imponernos el de los Estados Unidos. Porque ese no es el tema. El tema es la lucha contra el imperialismo invasor de Trump. Esa es la consigna central sobre el rapto de Maduro. Es la protección que debe organizarse para Colombia, México, Cuba y Groenlandia.

Hay que mantener la trinchera en el punto de conmutación. Ese punto clave es la exigencia de la liberación de Maduro. Los hipócritas se niegan a hablar de ello. Desde anoche, unos sabuesos me perseguían para preguntarme: “¿Quieres el retorno de Maduro?”. Para poder hacer su maldad: “Mélenchon se niega a criticar a Maduro” (Le Monde / Libération). Sobreentendido: criticar a Maduro la noche de su secuestro es una condición para tener derecho a protestar contra Trump. “¿Pides su retorno?”. Sobreentendido: “su retorno sería el de los atentados contra los derechos humanos”. Bla bla bla bla. Esta prensa condena al chavismo desde su primera victoria electoral. ¿Cómo olvidar a “Libération” y su página completa “El credo antisemita de Chávez”, esa burda manipulación que desmonté en su momento mostrando la falsificación del texto español del comandante? Y, sobre todo, poniéndome en contacto con el presidente de la comunidad judía de Caracas. Incluso fui a verle allí. No era chavista. Un claro francófilo. Él negó claramente: “Chávez tiene todos los defectos que se quieran, pero no ese”. Se trataba en “Libération” y en “Le Monde” de su habitual alineamiento con la política de los Estados Unidos y del Partido Demócrata, su amigo de siempre. Poco les importaba tener que tragarse por ello a la extrema derecha y a la socialdemocracia venezolana, que sin embargo había sido aplastada por los votos que eligieron por primera vez a Hugo Chávez.

Conocemos la mecánica y su música. 7 de octubre: los principios ya no serían nada. Solo contaría la delimitación del campo del bien y del mal. ¡Condenar todos los crímenes de guerra, vengan de donde vengan, no es suficiente! Al contrario. ¡Astutos! Hay que absolver a unos con la denuncia de los otros. De ahí procede la legitimidad de la caza de los “no alineados” que rechazan ese chantaje. Todo esto funciona como una táctica. Valida el derecho del más fuerte. Este sigue siendo el dueño de disponer libremente de los demás pueblos y naciones como si fuera derecho internacional. Y también, por supuesto, de la moral humana: hasta justificar un genocidio.

Mantengámonos en lo que puede unirnos, en lugar de tratar de cerrar e imponer puntos de vista entre personas que no los aceptarán. Todo se centra en un punto: ¡Maduro debe ser liberado! Negarse a pedir la liberación de Nicolás Maduro y de su esposa es legitimar el secuestro. ¡Es ser más trumpista que la propia derecha venezolana! Porque se ha visto unánimemente en el Parlamento venezolano cantar el himno nacional para exigir, todos sus miembros mezclados en el hemiciclo de la Asamblea Nacional, la liberación y el retorno de Nicolás Maduro.

Resumamos. Para nosotros, los insumisos, nunca se tratará de dar la razón a la propaganda de la extrema derecha venezolana y de los traidores a su patria que la componen. Son la vergüenza de su país. Organizaron el secuestro de Hugo Chávez. Han impugnado todas las elecciones en Venezuela, excepto las que han ganado. Han organizado ataques y atentados cada vez más, han difundido calumnias y han combinado alianzas con el narcotráfico. Y sin miedo al ridículo ni a la infamia, su patética marioneta “premio Nobel de la Paz”, detestada por todas las autoridades morales e intelectuales del mundo, ¡ha pedido a Netanyahu que intervenga militarmente en Venezuela! Hoy, incluso Trump dice de ella que no tiene ningún respeto en Caracas.

La mayor parte de las dificultades del gobierno chavista son consecuencia del embargo estadounidense respaldado por sus lamentables lacayos atlantistas europeos. El chavismo quiso organizar el reparto de la renta petrolera, subvencionar cooperativas de mujeres, ayudar a todas las víctimas de catástrofes naturales en la región, ¡distribuir petróleo a quienes no podían adquirirlo a precios mundiales! Chávez fue secuestrado por la oposición el 11 de abril de 2002. Simularon su ejecución antes de que el pueblo de las favelas saliera a exigir su liberación y a salvarlo de la muerte. El chavismo nunca rechazó los resultados del voto de los venezolanos. A diferencia de Macron. Chávez reconoció su derrota cuando perdió el referéndum el 2 de diciembre de 2007 para tener derecho a un tercer mandato presidencial. Nicolás Maduro aceptó su derrota electoral el 6 de diciembre de 2015 y reconoció inmediatamente las gobernaciones y municipios de la oposición. Esa oposición sirvió inmediatamente de pretexto para intentar un golpe de Estado el 30 de abril de 2019 contra Nicolás Maduro. ¡Un golpe de Estado dirigido por Juan Guaidó, presidente de la nueva Asamblea de Oposición reconocida por Maduro! ¡Antes de simular una invasión desde Colombia junto a narcotraficantes! ¿Qué valen entonces las monsergas edulcoradas que resumen el chavismo bajo el pretexto de los “ataques a los derechos humanos” lanzados por los neonazis venezolanos?

¡Paciencia! Hay que mantenerse firme una vez más. Como contra el genocidio, todos vendrán uno a uno a nuestra posición empujándose para pasar a la primera línea de la foto. Como es habitual desde el primer segundo, han renunciado a todo. Pronto comprenderán hasta qué punto el pueblo de Francia sabe reconocer a quienes ceden en la soberanía y a quienes defienden en todas las circunstancias la independencia de su país en nombre de los principios que empuñan. Porque no hay soberanía del pueblo sin independencia.

Los insumisos están, pues, formalmente en desacuerdo con todo lo que parezca un disparo por la espalda a los venezolanos cuando estos reclaman, por unanimidad de su Asamblea Nacional, la liberación y el retorno del presidente Nicolás Maduro. Hemos propuesto un llamamiento a las organizaciones sin añadir ninguna otra línea política. Algunos insistieron en añadir sus elementos de lenguaje. Y eliminar la referencia al retorno libre de Maduro. En resumen, a partir de ahora los insumisos ya no pueden firmar el texto tal como habíamos advertido.

Los insumisos no conceden ninguna importancia a la sopa de siglas para firmar “en unidad” textos que validarían el secuestro y olvidarían la reivindicación del retorno libre del presidente Maduro. Los insumisos no firmarán ningún manifiesto de ese tipo. Ni serán solidarios con ninguna declaración que incluya la condena del chavismo. Y esto también será válido para Colombia, México y Cuba. La aprobación de la prensa de la oficialidad bienpensante de derechas y progresista nos es indiferente. Estos, desde la primera hora de nuestras victorias electorales en las Américas, siempre han odiado todo lo que hemos amado y sostenido, y han tomado nota de todos los golpes malvados contra los nuestros. Su vocabulario siempre ha sido conforme a los elementos de lenguaje de las embajadas.

El odio del partido mediático francés y de la oficialidad que lo rodea hacia los insumisos y hacia mí no tiene precedentes en Francia. Lo sabemos. Nada nuevo. Pero es hora de saber de dónde se alimenta. Porque viene de lejos. Miren este artículo del New York Times que intenta relativizar las declaraciones de Trump contra los europeos. Se trata del artículo de un imbécil de ese diario, equivalente a Olivier Pérou de “Le Monde” o a Dov Alfon de “Libération” y a sus esbirros. Estos dos denuncian a La Francia Insumisa, primer grupo parlamentario de izquierda, como una “secta”, violan nuestras vidas privadas en contradicción con la ética dominante hasta ahora en la prensa francesa. ¿De dónde sacan la audacia? Lean lo que dicen de los insumisos los trumpistas en los propios Estados Unidos, en el New York Times, uno de los diarios de referencia de ese país, bajo la pluma de Christopher Caldwell, editorialista del New York Times. Este último ha adoptado recientemente la línea pro-Rassemblement National [el partido de Le Pen] del trumpismo: “Una revolución ante nuestros ojos. Cómo el islam transformará Francia y Europa”. Ahora ataca a los insumisos:

«Miren a Francia, donde una población creciente de árabes y musulmanes tiene cada vez más voz y es más eficaz políticamente. La Francia Insumisa ha dirigido una coalición que ganó las elecciones nacionales del país en 2024, aunque su pluralidad de escaños no le permitió tomar el poder. Dirigido por Jean-Luc Mélenchon, el partido aboga por una especie de mamdanismo convertido en nacional. Defiende a los inmigrantes musulmanes y no europeos del país en torno a un programa que incluye la redistribución de los ingresos y la riqueza y una crítica feroz de Israel.

No hay nada ilegítimo en ello. Pero si Francia sigue siendo una democracia, será cada vez más un país que combate al sionismo. Y es razonable esperar que sea un aliado menos compatible y menos fiable para los Estados Unidos. Reconocer esto no equivale a afirmar que todos los musulmanes estén cerrados a la persuasión o que sean peores que los cristianos que antes dominaban la cultura de Francia. Se trata simplemente de abrir los ojos y ver que el terreno común sobre el que se puede construir una alianza se está reduciendo».

Todo el mundo lo ha entendido.

¿Pero peores que los cristianos? ¿Los que defendían al papa Francisco venido a Marsella por la causa de los inmigrantes que se ahogaban, la teología de la liberación odiaba a los Estados Unidos? ¿Los cristianos masacrados en Palestina, bombardeados en Líbano, martirizados en Sudán? El sionismo, los musulmanes e incluso los cristianos: las obsesiones de la América trumpista se unen a las de los neoconservadores de derechas y del “progresismo” en Francia.

En total, el paisaje se redibuja bajo el lápiz de Donald Trump, sus embajadas y sus agentes de influencia. Nosotros, los insumisos, no queremos este tipo de relaciones con los Estados Unidos, sea quien sea el presidente que elijan, lo cual es asunto suyo. A diferencia de otros, no soñamos con el regreso del Partido Demócrata, ni con personajes como Joe Biden, que no era más que un sub-Trump sin su voluntad, su audacia y su franqueza. Queremos que Francia sea respetada por los Estados Unidos, incluido su actual presidente Emmanuel Macron. Nosotros estamos dando vida a la otra voz de Francia. La independencia de su pueblo. Nosotros defendemos la unidad de su pueblo para que pueda permanecer unido, ¡sea cual sea la religión de cada uno de sus hijos!

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