Las huelgas se hacen para conseguir derechos. Los profesores y profesoras están luchando por la dignidad de su profesión y esto va directo a la mejora de la educación de nuestros hijos. Yo, evidentemente, apoyo esta huelga. Y no lo hago solo por la subida salarial del profesorado, que también, pero esa es su lucha. La nuestra como padres es la de mejorar las condiciones de nuestros niños.
Nosotros queremos que no estén en una clase abarrotada donde nadie pueda enterarse de lo que se explica ni de lo que pasa. Queremos que haya menos niños por clase para que el profesor pueda dar una educación más personalizada; queremos que la educación sea comprensiva y no masiva. Quiero que mis hijos tengan unas instalaciones decentes, que no se asen en verano y no se mueran de frío en invierno. Quiero que los profesores se dediquen a dar clase no a hacer papeleo. Quiero que mis hijos tengan profesorado suficiente, que se cubran las bajas, que haya profesionales en orientación, en AL, en PT… En definitiva, queremos una educación pública y de calidad.
Es nuestra lucha como padres y este es el momento. Nunca se nos había planteado una situación así. Los profesores han sido prudentes, incluso demasiado, en la lucha durante más de 30 años y ahora es el momento de apoyarlos, porque es nuestra batalla. Cuando nos quejemos en el parque de que el profesor no ha visto un conflicto, nos acordaremos de este momento. Cuando no reemplacen a la que está de baja, nos acordaremos de este momento. Hay que saber leer el momento histórico, y el nuestro y el de nuestros hijos es este.
¡Ah! Y no puedo dejar pasar la coyuntura en este momento tan reivindicativo, para pedirle al profesorado que deje de lado el dar dinero a la sanidad privada. Eso también: que se conciencien de lo público. Sí, eso también.
Mamás y papás, no es la lucha del profesorado, es la nuestra. Es la nuestra para mejorar el futuro de nuestros hijos. No es una frase motivacional, es la puta realidad. Quejémonos a los de arriba, a los que toman decisiones y no a los que sufren la precariedad presupuestaria y movámonos para presionar. Es el momento de actuar.



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