Inteligencia para concebir, coraje para querer, poder para forzar

Inteligencia para concebir, coraje para querer, poder para forzar

Revista laica para la reflexión y la agitación política republicana

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Lo que Aragón nos ha enseñado y nosotras hemos tardado en aprender.

13/12/2025

Sergio Davia Escribano, Víctor Escoín Reula y Virginia Morales Vargas son coordinadores del MLPV. Movimiento Laico y Progresista valenciano.

11:30h de un viernes. Acabamos de almorzar, y vamos a iniciar nuestro viaje. No puedo dejar de preguntarme por qué. Con la cantidad de trabajo que tengo y el cansancio mental que acumulo, me han convencido para dedicar un fin de semana. Voy en el coche repasando mentalmente las tareas importantes, esas que nunca acabas de cerrar porque cada día hay una urgencia que te lo impide. Recuerdo que el miércoles de esta semana fue un día tranquilo, pero no pude avanzar mucho por el bloqueo. Y llega el sentimiento de culpabilidad.

Pero ya está bien de pensar en el cansancio y la negatividad. El viaje es de tres horas y media sin incluir la parada y me permite pensar en cómo he llegado hasta aquí. Recuerdo mi primera experiencia asociativa, con 14 años me inscribí en el Club de Ajedrez de mi pueblo y casi 30 años después sigo manteniendo más fuertes que nunca las relaciones personales que generó. Dos años después, con 16, descubrí la entidad que más me ha marcado personalmente en mi vida, el proyecto de Casas de Juventud. En este proyecto aprendí a trabajar en equipo, a organizarnos, a reflexionar y a aprender de mis errores que fueron muchos. Porque las Casas de Juventud son un proyecto educativo que potencia la autonomía de la juventud organizada. Estas experiencias personales, como las miles de asociaciones que existen, transforman la sociedad, son organizadas por la sociedad civil, dan vida a barrios y municipios y realizan un labor social fuera de toda duda. Esto me ayuda a volver a posicionarme en por qué hago lo que hago y por qué estoy donde estoy.

La verdad, siempre me he sentido muy querido por las personas del MLP de Aragón, y esta vez no podía ser de otra forma. Hay algo que siempre me ha fascinado y es su forma particular para crear un vocabulario propio con el que llamar a las cosas: UOA, ECOFIN, quíntuple estructura, organicidad… Podrían haber utilizado algo más la RAE, que tiene un vocabulario muy extenso, aunque esto tiene su encanto y les hace especiales. Pero no hay duda, han generado unos documentos de trabajo y una estructura organizativa muy eficiente, que ayuda muchísimo a la gestión de las entidades.

Aparcado en la puerta de la Casa del Aire, empiezo a cargar con todos los trastos que me he traído, incluido el portátil por si se tercia adelantar algo de faena. Para evitar que se caiga, he resbalado en la escalera y ha salido disparado el libro que ando leyendo últimamente, con tal mala suerte que ha golpeado la puerta de entrada, haciendo un ruido enorme. Menuda entrada.

Mientras descargo y voy al baño, sigo pensando que no podemos olvidar que aunque nuestra esencia sea trabajar por una sociedad mejor, tenemos el reto de cumplir con las obligaciones que marcan las leyes. Creo firmemente que debemos ser ejemplares en este tema. Por eso formar organizaciones potentes, con capacidad de mover dinero y personas, nos facilita esta parte. Es provocador, pero podríamos copiar algunas cosas de las empresas, estoy leyendo justo sobre el paso de bárbaros a burócratas en las organizaciones y me parece aplicable.

Voy hacia la Nave, a ver si llego a la última charla. De camino recuerdo como se construyó el edificio, y me alegro de estar aquí. Un lugar hecho a base de horas y horas de trabajo voluntario de varias generaciones del MLP de Aragón. Cada vez que vengo me asombra la inmensa capacidad de trabajo y militancia que siempre han demostrado. Me fijo en los detalles. En las medidas de higiene y en cómo ahora parece que para ellos, la pandemia es una oportunidad más de hacer pedagogía, y esto me gusta.

Venía sin ganas, y se me ha hecho corto. He de admitir que son buenos hasta en buscar el equipo de cocina. No se como consiguen superarse cada año en el menú. Entre conversaciones, pienso en que mañana ya tengo que volver a subirme al coche y volver a Valencia, así que no alargaré mucho la noche. El lunes estaré cansado, pero de forma diferente al cansancio del principio del viaje. Aragón me centra.

 

II

 

Las cuatro horas de coche, contando el descanso en Cariñena, siempre se me han hecho cortas, y este julio no está siendo diferente. Este trayecto sirve a modo de liturgia, para pensar en el motivo por el que subo. No me refiero a este año solamente, sino en general. Siempre he pensado que mi presencia aquí era útil al movimiento valenciano más que a mi mismo. Incluso si aprendo algo interesante, que siempre ocurre, se trata de cosas que me son útiles particularmente, a la vez que lo son para desenvolverme mejor en el día a día de mis tareas en la organización. Entiendo el papel que tengo aquí, hay que cuidar la relación y una vez al año es necesario visitar lo que hacen nuestras compañeras.

He subido un cuaderno, como todos los años, cogido con la goma de la agenda. Suelo escribir entre 8 y 10 hojas en cada ocasión, y son las más consultadas durante el resto de curso. Subir a Aragón siempre es una oportunidad para llevarme metodología. Una de las cosas que Palas comenta, y comenta muchas, es que perdemos más tiempo en averiguar si dos cosas en Aragón y en Valencia son la misma, que discutiendo de las cosas en sí mismas. En nuestros centros juveniles, por ejemplo, tenemos un equipo de responsables, y Aragón tiene una cosa que llaman UOA (Unidad Operativa de Actuación). El hecho de usar palabras distintas para cosas que son las mismas, ralentiza nuestras posibilidades de tener dos movimientos alineados y coordinados. Esto es de lo primero que me marcó cuando vine en el 2007, una de las primeras veces.

El vocabulario en Aragón siempre ha sido algo potente. Algo que nosotras nos llevábamos a Valencia. Los primeros años era algo que tomé como turista. Me iba a casa pensando como el que visita Italia y aprende 3 palabras nuevas, y las usa durante dos o tres semanas como gracia al volver a su casa. Pero pronto asumí como batalla personal el hecho de que nuestros movimientos hermanos resolviesen esto para poder avanzar. Esa podría ser una de mis misiones: conseguir que el vocabulario no fuese una barrera. Aunque es sorprendente la capacidad de construir jerga que tienen. Cuando ya sabíamos lo que era el ECOFIN, de repente nos topamos con el CUMPLIÓMETRO.

Ya estamos instalados en la Casa del Aire. Este año me toca aquí, me gusta esta casa porque está en lo alto del pueblo. Apenas me he puesto a leer un poquito antes de bajar al albergue, cuando Sergio ha hecho una entrada triunfal y repentina. Me ha dado un susto de muerte. Sin querer he tirado el café encima del prólogo de mi última lectura: Juventud, ideología y educación, de Juan Manuel Fernández Soria. Fue la última recomendación del Jack. Sorprendente que las Juventudes Socialistas Unificadas ya discutiesen en el 34 sobre cómo ser una organización educativa en lugar de aparato político juvenil. La gente de Aragón dedica mucho tiempo a leer, y siempre son cosas muy interesantes. Me fascina tener este referente para mis lecturas.

Es la hora de cenar. Este año ya no nos meten en los turnos de cocina. Eso no me gusta, parece que seamos más visita de personalidades que compañeras de movimiento. Entiendo porque lo hacen, quieren cuidarnos, liberarnos para que hagamos contactos. Aunque añoro la temporada en que Manu nos metía turno, con cierto orgullo de darnos caña, para recoger y fregar bandejas o servir cenas. Me hacía sentirme parte de ellas. Lo que sí percibo es algo que me gusta a nivel organización, y que promuevo mucho durante nuestras actividades: las fichas están colgadas bien visibles, como carta de presentación de lo que son. Hay un tablón en el que tienen los “megacuadrantes” de turnos para todo. Lo tienen todo organizado. Y no solo eso. Tras muchos años viniendo, existe cultura organizativa: las fichas, aunque mejoradas año tras año, son las mismas. Eso evidencia que lo que funciona no hay que tocarlo. La tarea de formar a todo el mundo en su uso no puede despreciarse siendo volátiles con los instrumentos. Debemos ser constantes. Otro hábito que me llevo.

En el camino de vuelta no dejo de pensar en lo que esta gente me carga las pilas. Intento no decirlo mucho, pero los equipos de los que formo parte lo saben. Más bien lo notan. Especialmente los 2 o 3 meses después de pasar por aquí. Siempre dejo la Venta del Aire y entro a la provincia de Castellón con la misma sensación. Este año lograremos un reto nuevo, algo pendiente de hacer. Algún día les daré las gracias.

 

III

Ya estoy aquí. He pasado la mañana corriendo para dejarlo todo listo para esta escapada. Suena música en el coche, son las tres de la tarde de un viernes de julio, hace mucho calor, más del que me sienta bien y esta música acompaña, me gusta no tener que conducir. Agarro aire, ¿quién subía este año de Valencia? ¿Sabemos la casa donde nos alojaremos? ¿He cogido la sudadera para la noche?. Supongo que Víctor y Sergio volverán, como todos los años, a discutir si incluyen el descanso o no a la hora de contar el tiempo que se tarda en subir. Llevo tiempo en esto ya, poca vida social y cada vez tengo más claras las cosas, pero sigo necesitando el finde de julio. ¿Cómo puedo hacer para que más compañeras vean esto? Ahora ya no llego, el año que viene intento traerme a alguien para emocionarle. Si tuviera tiempo…

41º 53’ norte. 1º 46’ 09’’ oeste. La Casa del Aire está igual que los últimos años, apenas hemos descargado trastos, y me ha parecido oír el coche de Sergio.

Primer café al llegar. No estoy aquí ni cinco minutos y ya pienso ¿Tendrán un diccionario de sinónimos Castellano-Jerga Militante? ¿Se podrá conseguir en las grandes superficies? ¿Te imaginas que acabara como suplemento de la prensa local del domingo?. Es imposible saber cómo se entienden con tantas siglas, de hecho parece que en algún momento se las inventan para impresionar a las recién llegadas, ¿formará parte de su protocolo 23.4.a de como dejar con la boca abierta a las activistas nivel novato? Sea como sea, este año ya tengo dos ideas para que en nuestra formación de septiembre, protocolemos las UOA en Castellón y Valencia.

En la Nave hay mucho movimiento, decenas de jóvenes arriba y abajo. ¿Qué pensarán estas jóvenes que suben a estar como monitoras en la colonia? ¿Cuáles serán sus miedos? ¿Harán cura de sueño previa para aguantar los turnos infinitos? Lo que seguro hacen es emocionarse con la programación de cada detalle, porque se siente que es un proyecto educativo de gran calado. También se palpa la incertidumbre de la coordinación sobre si la labor que va a emprender rendirá los frutos esperados. Estamos en 2021, al lado del Moncayo, pero una brisa me traslada a la Rusia de los años veinte y aquel Poema Pedagógico de Makarenko.

Al salir de la cena me quedo un minuto sola y me fijo en todos esos cuadrantes de la pared. Necesito gafas, el tiempo no perdona. No distingo el turno de actividad de la mañana. Sería imposible acertar de grupo si me tuviera que colocar en uno de los turnos de funcionamiento. ¿Cartel A3 con letra Arial 6?, está claro que no están pensados para personas de cierta edad. Todo el espacio habla, te interpela desde cada espejo y en cada panel. Las generaciones que pasan por estas colonias, generaciones que liderarán los movimientos asociativos estudiantiles, ecologistas, feministas, que llenarán de organización y actividad a las asociaciones de barrios y comarcas, tendrán un nexo de unión. Habrán vivido una experiencia organizativa potente, tendrán en su mente la constatación de que es posible funcionar como colectivo y se llevarán el reto de incorporar esta metodología a todas las intervenciones que realicen. ¿Podremos ofrecerles la misma experiencia a las personas jóvenes de Valencia? Creo que lo hemos empezado a hacer, llevamos tiempo subiendo y haciendo cambios que nos acercan a esta meta. Nuestro proceso tal vez es menos explosivo, la energía que se mueve en Torrellas es difícil de superar. No se trata de una competición, ¿o sí? ¿Y si el contrincante es un gran gigante que nos hace ser, finalmente, compañeras de lucha?.

Vuelta a casa. Tendré que revisar la agenda. Han sido tres días pero parece que mi reloj se ha desconectado, no me acuerdo que tengo que hacer mañana. Eso sí, llevo la libreta llena de ideas, temas que hablar con mi grupo de trabajo en la reunión de esta semana. A ver si me da tiempo para preparar todo con cierto sentido, y ordenar. Siento la necesidad de compartir lo vivido, de plasmarlo en algo que no se quede en pensamientos. Algo que nos ayude a enfocar las preguntas que nos hacemos y nos dé fuerzas para continuar. Juntas.

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