EL “BARRO” COMO LUCHA Y ORGANIZACIÓN VECINAL: LOS CLER
Hace poco más de un año nuestras vidas cambiaron. Hace un año, la crisis climática golpeó nuestras casas y calles, pero también las vidas de nuestros vecinos y vecinas, en forma de destrucción y muerte. Desde el primer día, el apoyo mutuo y la solidaridad fueron los salvavidas de todo un territorio que engloba a más de medio millón de personas. La organización vecinal surgió de la necesidad de salvarnos, de cuidarnos y de la rabia de todo un pueblo que quería salir del barro con dignidad: creación de puntos de recepción de ayuda en escuelas, parroquias y casales falleros; reparto de productos básicos a personas dependientes y con movilidad reducida que vivían en casas y pisos en altura; limpieza de calles; montaje de cocinas y comedores sociales; ubicación de puntos logísticos de recepción de medios pesados; e incluso colaboración con personal sanitario para establecer centros hospitalarios y veterinarios de campaña. Sin preparación previa, sin recursos de emergencia, el pueblo —y solo el pueblo— fue capaz de mapear y organizar sus barrios para después crear de manera comunitaria la estructura que, una semana después, sirvió al ejército y a las profesionales de actuación en situaciones de emergencia.
Tras los primeros meses, la organización vecinal buscaba su lugar para seguir siendo parte de una Reconstrucción que veíamos impuesta desde arriba a base de contratos millonarios y las respuestas de siempre. El interés de unos pocos por encima de la defensa de la Vida y del bienestar de la mayoría. Fue a finales de enero de 2025, en una convocatoria abierta promovida por el Barrio del Parke Alkosa – Alfafar, cuando se crean los Comités Locales de Emergencia y Reconstrucción (CLER). Iniciativas vecinales surgidas a raíz de la DANA del 29 de octubre de 2024 con el objetivo de participar de manera activa en las decisiones que las distintas administraciones tomaban sobre la reconstrucción de nuestros pueblos y, por tanto, de nuestras vidas. Somos vecinos y vecinas de los territorios afectados que seguimos padeciendo la DANA de aquel día y que, conociendo la situación social, económica y urbanística de nuestros pueblos, reclamamos nuestro derecho a ser parte del diseño, planificación, ejecución y evaluación de los planes de reconstrucción, desde la defensa de los Derechos Humanos, los Derechos de los Animales y los Derechos del planeta y de la Vida.
A lo largo de estos meses hemos atendido la emergencia inmediata, pero también hemos realizado una labor de diagnóstico y de recogida de las necesidades surgidas, además de aportar una serie de propuestas que pueden ayudar a transformar y dignificar un territorio tan castigado como el nuestro, garantizando así nuestra seguridad en caso de que se repitan situaciones similares.
Actualmente se han constituido una docena de comités locales en diversos pueblos y comarcas (Catarroja, Alfafar, Sedaví, Benetússer, Massanassa, València, Paiporta, Albal, Sot de Xera, Algemesí, Aldaia y Pedralba), que de manera coordinada trabajamos por una solución global y no solo a nivel municipal.
En este contexto, conscientes de la falta de formación e información en ámbitos clave para garantizar el buen funcionamiento de los CLERs como espacios de participación ciudadana y de atención preventiva ante situaciones de emergencia (aspectos imprescindibles para poder afrontar con garantías situaciones similares que, con toda probabilidad, volverán a producirse), hemos creado la Escuela CiutaDANA, que organiza y dinamiza contenidos y formaciones para suplir esta carencia desde una mirada a largo plazo. Una tarea que no solo pretende cubrir aquello que las administraciones no han hecho, sino que contribuye activamente al proceso de resiliencia de las poblaciones afectadas: regenerando el tejido social, creando espacios para desarrollar la capacidad autocrítica sobre los modelos de vida que sostienen este sistema de muerte, y fomentando la formación y la información imprescindibles para poder afrontar con garantías situaciones similares que, con toda probabilidad, volverán a producirse, planteando alternativas que pongan la vida, los cuidados y el territorio en el centro de la acción colectiva.
A pesar de nuestra predisposición a trabajar de manera conjunta con las distintas administraciones y de los intentos de generar espacios de trabajo, reflexión y decisión basados en una comunicación fluida y transparente, la realidad es que las decisiones se están tomando donde y como siempre. Es, por tanto, cuando planteamos la necesidad urgente de transformar la relación entre las instituciones y la ciudadanía, evitando una reconstrucción siguiendo un modelo que ha sido el causante de esta tragedia. Es necesario revertir de manera inmediata esta situación y aprovechar este momento para transformar de manera radical las políticas, garantizando la vida, la dignidad, el bienestar y la seguridad de todas las personas.
Para terminar, los CLERs estaremos siempre con los colectivos de Víctimas (Asociación de Víctimas Mortales 29-0 y Asociación de Víctimas DANA). Su coraje, valentía y entrega incansables por la Memoria, la Verdad y la Justicia son para nosotros el motivo principal de nuestras luchas. Hemos estado más de un año manifestándonos a su lado, exigiendo la dimisión de Carlos Mazón, principal responsable de las muertes ocasionadas, pero también de su Consell. Su dimisión, a pesar de considerarla insuficiente, es una victoria del pueblo. La victoria de miles y miles de valencianos y valencianas que han alzado la voz y que aún denunciamos el pacto de muerte que han firmado PP-VOX en un despacho de Madrid, negando el Cambio Climático, criminalizando a parte de nuestros vecinos y vecinas recién llegadas y recortando en los mismos Servicios Públicos que, durante la DANA, también salvaron vidas.
Raül Camacho Segarra
Dando voz a los Comités de Emergencia y Reconstrucción (CLER)



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