Inteligencia para concebir, coraje para querer, poder para forzar

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Revista laica para la reflexión y la agitación política republicana

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¿Aprenderán los demócratas de la victoria de Zohran Mamdani?

5/07/2025

El Partido Demócrata se encuentra en una encrucijada. Puede seguir impulsando políticas que sostienen un sistema económico y político roto y manipulado, e ignorar el sufrimiento del 60 % de los estadounidenses que no llegan a fin de mes. Puede darle la espalda a los sueños de una generación joven que, si no cambiamos este sistema, probablemente estará peor que sus padres.
Puede seguir dependiendo de donantes multimillonarios y de sus asesores de campaña desconectados de la realidad, y gastar enormes cantidades de dinero en anuncios estúpidos de 30 segundos a los que cada vez menos gente presta atención.
Puede ignorar la trágica realidad de que decenas de millones de estadounidenses están abandonando la democracia porque no ven que su gobierno entienda sus luchas, las realidades de sus vidas, ni haga nada para solucionarlas.
O puede aprender la lección que nos ha dado la campaña de Zohran Mamdani este martes.
Y esta es:
Tener el coraje de afrontar los verdaderos problemas económicos y morales que afectan a la mayoría de la población, desafiar la codicia y el poder de la oligarquía y luchar por una agenda que pueda mejorar la vida de las familias trabajadoras.
Algunos pueden decir que la victoria de Mamdani se debe únicamente al estilo y al hecho de que es un candidato carismático. Y sí, lo es. Pero una victoria como la suya no se consigue sin un movimiento de base extraordinario como el que lo ha apoyado. Y ese movimiento, con miles de personas entusiastas llamando puerta a puerta, no existe sin una agenda económica que hable de las necesidades de la clase trabajadora. La gente de Nueva York, como todos los estadounidenses, entiende que en el país más rico del mundo no deberían tener que luchar cada día solo para poner comida en la mesa, pagar el alquiler o las facturas médicas. Esa es la gente cuya existencia los consultores demócratas ni siquiera conocen.

Mamdani ha sido criticado por sus políticas económicas «radicales» e «irrealistas»:
Reclamar que, en un momento de desigualdad de ingresos y riqueza sin precedentes, los más ricos y las grandes corporaciones empiecen a pagar su parte justa de impuestos.
Reclamar que, cuando muchos neoyorquinos ya no pueden acceder a una vivienda asequible, es necesario congelar las subidas del alquiler.
Reclamar que, cuando desplazarse al trabajo supone una carga importante para el salario del trabajador, el transporte público debería ser gratuito.
Reclamar que, cuando muchas personas con ingresos bajos no pueden acceder a alimentos de calidad para ellos y sus hijos, deberían crearse supermercados públicos en los barrios.

Estas ideas, y muchas más, no son radicales. Puede que no gusten a los multimillonarios, a los grandes donantes de campañas o a los especuladores inmobiliarios, pero sí representan lo que quiere la clase trabajadora. Y quizás, solo quizás, ya es hora de escucharles.

La victoria de Mamdani no se debió al respaldo de figuras mediáticas[1], sino al poder del pueblo: a la voluntad de revitalizar la democracia y abrir la puerta para que la gente común pueda tener control sobre las decisiones que afectan sus vidas.

Y, lo más importante, no rehuyó la cuestión moral que preocupa a millones de personas en Nueva York y en todo el país: la necesidad de poner fin al apoyo militar de EE. UU. al gobierno extremista de ultraderecha de Benjamin Netanyahu en Israel, que está borrando al pueblo de Gaza y matando de hambre a sus niños. Mamdani entiende que el antisemitismo es una ideología repugnante y peligrosa, pero que criticar las políticas inhumanas del gobierno de Netanyahu no es antisemitismo.

La lección de la campaña de Mamdani es que no basta con criticar a Trump y sus políticas destructivas. Es necesario ofrecer una visión positiva y un análisis de por qué las cosas son como son. No basta con mantener un statu quo que ha fallado a la mayoría de estadounidenses. En un momento en que la esperanza escasea, la gente debe sentir que, si trabajamos juntos, si tenemos el coraje de enfrentarnos a los intereses de los poderosos, podemos crear un mundo mejor – un mundo con justicia económica, social, racial y ambiental.

¿Aprenderá la actual dirección demócrata las lecciones de la campaña de Mamdani? Probablemente no. Demasiados de ellos prefieren ser los capitanes del Titanic hundiéndose antes que cambiar de rumbo.

Pero, bien mirado, no importa lo que piensen. El establishment lo lanzó todo contra Mamdani – millones en dinero de Super PACs[2], apoyos de personalidades importantes, medios hostiles – y aun así perdieron.

El futuro del Partido Demócrata no lo decidirá su actual cúpula. Lo decidirá la clase trabajadora de este país. Cada vez más gente entiende que nuestro sistema político es corrupto, y que los multimillonarios no deberían poder comprar elecciones. Entienden que no deberíamos tener una desigualdad de ingresos y riqueza sin precedentes; que no deberíamos ser el único país rico que no garantiza atención sanitaria universal; que no deberíamos negar la educación superior a los jóvenes por su nivel de ingresos; que no deberíamos tener una crisis de vivienda; que no deberíamos tener un salario mínimo que es un salario de hambre; que no deberíamos permitir que las corporaciones impidan ilegalmente la sindicalización – y mucho más.

El pueblo estadounidense comienza a levantarse y plantar cara. Lo hemos visto en los muchos actos de la gira Fighting Oligarchy que hemos realizado por todo el país con gran asistencia. Lo hemos visto en los millones de personas que asistieron a las concentraciones No Kings de este mes, en casi todos los estados. Y ayer, lo vimos en las primarias demócratas de la ciudad de Nueva York.

Seguimos adelante. Y nadie nos detendrá.

Artículo original publicado en The Guardian el 26/06/2025
Traducción a cargo de Xavier Calafat


[1] Nota del traductor: Sanders utiliza la expresión star power. La usa de forma crítica para contraponer la estrategia de los demócratas del establishment, como el exgobernador de Nueva York Andrew Cuomo, que durante la campaña intentaron hacer frente a Mamdani mediante el respaldo de personalidades conocidas del partido (como los Clinton) y del entorno mediático. Sanders defiende que la verdadera fuerza de la campaña de Mamdani no vino de nombres famosos, sino de la organización popular y el compromiso de base.

[2] Nota del traductor: Los Super PACs (Comités de Acción Política Independientes) son mecanismos de financiación electoral en Estados Unidos que pueden recaudar y gastar cantidades ilimitadas de dinero para influir en las elecciones, siempre que no se coordinen directamente con los candidatos. Aunque esta restricción existe formalmente, en la práctica suelen operar en paralelo a las campañas y favorecerlas claramente. Estos comités proliferaron tras una decisión del Tribunal Supremo en 2010 (Citizens United v. FEC), que permitió que corporaciones e individuos multimillonarios intervinieran masivamente en política mediante aportaciones económicas.
Bernie Sanders los critica con contundencia porque considera que los Super PACs son una herramienta mediante la cual los más ricos compran influencia política, debilitando la democracia y dejando sin voz a la mayoría de trabajadores. Para él, este sistema convierte la política en un juego dominado por el dinero, donde el interés público queda subordinado a los intereses de una élite económica.

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