El 8 de octubre murió Beiras. Tenía 90 años y hasta pocos meses antes de su fallecimiento conservó la lucidez, el espíritu combativo y la independencia de pensamiento que le acompañó. Fue un referente para el nacionalismo gallego y para las izquierdas rupturistas del resto del Estado. En su vida hubo muchas vidas políticas caracterizadas todas ellas por la lucha por la emancipación, la nacional, la humana y la social.
Luchador antifranquista, fundador del Partido Socialista gallego en la clandestinidad, se resistió a la integración en la socialdemocracia de los González y Guerra que pactaron la transición con los franquistas. Fundador del BNG (Bloque Nacionalista Galego), del que fue durante muchos años su portavoz y diputado de 1985 a 2005 y lo llevó a ser la segunda fuerza electoral con 18 diputados/as. Reivindicó y fue sujeto activo de la Galicia republicana, popular y luchadora. Fue el azote parlamentario de Fraga y de Feijoo y de las políticas del Partido Popular destinadas a seguir manteniendo a Galicia dependiente en lo económico y nacionalmente limitada, tanto en derechos como en el uso y la defensa de la lengua.
Siempre atento a los cambios políticos y sociales participó activamente en los Foros Sociales Mundiales. Enemigo del institucionalismo en la política decidió “pasar las fronteras” -como él decía- y, después de romper con el BNG y fundar Anova en 2012, apostó por el acuerdo entre el nacionalismo gallego y las izquierdas estatales para abrir una nueva etapa política que exigía la movilización del 15M. El éxito de la apuesta, AGE (Alternativa Galega de Esquerda), que obtuvo 9 diputados en su primera comparecencia electoral y la posterior de las Mareas y de las alcaldías de Santiago, Coruña y Ferrol, fue abortado por las crisis internas y la incapacidad para definir políticas rupturistas a nivel de todo el Estado. Fracasó y, sin embargo, abrió un camino que tendrá que encontrar alianzas parecidas para acabar con el dominio de las derechas y abrir un proceso republicano en el Estado español, de repúblicas, como también necesitaba aclarar.
Buscó siempre la manera de aunar fuerzas para enfrentarse a los enemigos de los pueblos. En 1998 participó en la iniciativa Galeusca, un acuerdo entre los nacionalismos gallego, vasco y catalán para responder a los intentos de centralización monárquica y recuperar la alianza histórica de las naciones sin Estado. En el 2017, encabezó una de las pocas iniciativas de dirigentes políticos y personalidades de todo el Estado para apoyar el referéndum catalán del 1 de octubre.
Se decía que era una persona intransigente. Lo era en la defensa de sus ideas y sus argumentos, pero siempre estaba dispuesto a escuchar y absorber otras ideas y experiencias. Conversador infatigable tenía la capacidad de transmitir conocimiento, ya fuera en una reunión o en un mitin, y de relacionar cualquier hecho de actualidad con reflexiones políticas o filosóficas que dieran perspectiva. Era miembro del Consejo Editorial de Sin Permiso.
Fue uno de los pocos dirigentes políticos de su época con una sobresaliente formación intelectual. No solo porque fue catedrático de Estructura Económica en la Universidad de Santiago, sino por sus trabajos sobre Galicia, O atraso económico de Galicia o Por unha Galiza liberada, que cambió la percepción del atraso gallego y de su lugar en el conjunto del Estado. Se consideraba marxista y conocía la obra de Marx en profundidad y fácilmente podía citarla si era conveniente en un debate o polémica. Era un excelente conocedor de la literatura francesa, tradujo al gallego obras de su admirado Albert Camus y un entusiasta de la música clásica, tocaba regularmente el piano, y era capaz de reconocer a un tenor o una soprano solo con oírlos.
La pérdida en 2023 de su compañera Aurichu fue un duro golpe del que luchó por sobreponerse, pero ya las fuerzas no le dieron para más. El escritor uruguayo Eduardo Galeano escribió sobre él: “A primera vista parece un león. Y es. Pero tiene la delicadeza del ciervo, la paciencia del gato, la lealtad del perro, la solidaridad de las aves, que se ayudan en el vuelo, el sentido del honor del toro de lidia, que se crece en el castigo, y la inteligencia de los raros hombres que dan prestigio a la condición humana. Gallego tenía que ser”.



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