Inteligencia para concebir, coraje para querer, poder para forzar

Inteligencia para concebir, coraje para querer, poder para forzar

Revista laica para la reflexión y la agitación política republicana

logo-memoriadelfuturo

Los desposeídos. El instinto de supervivencia de las clases populares.

4/09/2026

Christophe Guilluy Los desposeídos. El instinto de supervivencia de las clases populares. Katz editores, 2024. 160 pág.


“La responsabilidad ambiental está en todos lados, en la escuela, el cine, las empresas, el supermercado. La responsabilidad social, en ninguna parte.

Para paliar esa insuficiencia, ¿acaso no sería tiempo de crear un sello «socio-responsable»? Basándose en el modelo del sello ‘eco-responsable», que destaca los productos y servicios más respetuosos del planeta, el sello social podría atribuirse a las decisiones políticas, económicas, societales o residenciales.

¿Porque no podemos tener un sello social que evalúe el impacto de una decisión económica sobre el empleo en las clases populares?

¿Otro que evalúe el impacto de la regulación sobre el trabajo industrial?

¿Y otro que evalúe el impacto de la compra de un bien inmobiliario en una zona tensa, donde la oferta de vivienda resulta inaccesible para los más humildes?

¿Y un último, pequeño, que evalúe el impacto que tiene sobre el destino escolar de los más humildes el hecho de que los estratos superiores eviten las escuelas que les corresponden por domicilio, escolarizándose en otras zonas o eligiendo la enseñanza privada?

Las temáticas no faltan.

Más allá de su interés práctico, esta medida de higiene pública permitiría, quizá, responsabilizar a las clases superiores, que siempre están dispuestas a denunciar a los ultra ricos, pero que casi nunca se expresan con tanta elocuencia cuando se trata de evocar su propia influencia.”

 “La burguesía llamada progresista, experta en denuncias fáciles a los ricos, nunca se ve a sí misma «arriba». Pegada al poder, se protege fundiéndose en la masa, la del 99%. Sin asumir su posición de clase, pone en escena una lucha de clases artificial que opone el 99% al 1%. La «clase unificada» del 99% reúne a los individuos en el umbral de la pobreza, a las clases populares, tanto a desempleados como a activos, tanto obreros como ejecutivos. En este inmenso conglomerado, todos son víctimas, nadie es responsable, salvo los ultrarricos. Sin embargo, en esa mezcolanza consensuada, nunca se plantea una pregunta esencial: ¿Quién hace posible la existencia de ese 1%? ¿Quién hace posible la persistencia del modelo? (…) Es difícil entender cómo puede ser que una parte tan reducida de la población logre imponer su modelo y aún menos ganar las elecciones.”

 “Este espíritu de pueblo ecologista, muy favorable por cierto al encarecimiento del patrimonio inmobiliario -beneficios secundario que no puede pasarse por alto y que permite mantener a distancia a lo más humildes sin necesidad de expresarlo ni asumirlo- alcanzan su desenlace lógico en este retorno a una especie de impuesto a la frontera en las famosas «ciudades abiertas». Este modelo, que excluye «a los que se mueven a diésel» (sobre todo, las clases populares) y pronto «a los que fuman cigarrillos» (el consumo de tabaco es cada vez más indicador social: en veinte años, el porcentaje de fumadores habituales pasó de un 28% a un 18%, en los estratos superiores, pero en los más humildes no ha bajado y se mantiene en un 30%), es el de una ciudad sin el pueblo.”

Libro duro, sin concesiones, incluso desagradable, que nos da respuestas a preguntas que no queremos oír. Durante años nos contaron una historia muy tranquilizadora: la globalización trae prosperidad, las ciudades son el motor del progreso y, tarde o temprano, todos acabamos beneficiándonos del viaje. El problema es que, mientras se escribe este relato, hay millones de personas que no encuentran su asiento en el tren.

Buena parte de las élites económicas, políticas y culturales han dejado de comprender la realidad cotidiana de amplios sectores de la población. Mientras unos celebran la movilidad, la diversidad y la apertura global, otros se enfrentan a salarios estancados, servicios públicos menguantes, vivienda inaccesible y una creciente sensación de invisibilidad. Son grupos que intentan adaptarse y sobrevivir en un contexto que perciben cada vez más hostil. Muchas de las reacciones políticas y sociales que sorprenden a los comentaristas de los medios de comunicación resultan bastante menos misteriosas cuando se observan desde la experiencia de quienes sienten que han quedado fuera del reparto. ¿De verdad los chalecos amarillos franceses están haciendole el juego a Le Pen? ¿Porquè vota a Vox gente trabajadora?

Un ensayo incisivo y provocador que ayuda a entender muchos de los terremotos políticos de las últimas décadas. Después de leerlo, resulta más difícil despachar el malestar de amplias capas de la población con explicaciones cómodas o superioridades morales de salón. Porque, al final, nada hay más peligroso que una sociedad que convierte a una parte creciente de sus ciudadanos en espectadores de un partido que se juega sin ellos.

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Discurso de Zohran Mamdani en el 250 aniversario de los Estados Unidos

Zohran Mamdani miembro de los Democratic Socialists of America, desempeña desde el 1 de enero de...

Enigmas inquietantes de verano.

A las viejas preguntas: ¿De dónde venimos? ¿Dónde estamos? ¿Adónde vamos? Ahora tenemos que añadir...

La mentira de la revolución de la IA. Será necesario volver a subir a los árboles

Dejad que intente dar mi opinión en esta gran revista digital: la única revolución real es la...

Una nueva profesión: el borrador de e-mails

Aunque sea el único humano que lo piense, estoy convencido que el invento de los correos...
Aquesta web utilitza galetes pel seu correcte funcionament. En fer clic en el botó Acceptar, estàs donant el teu consentiment per usar les esmentades galetes i acceptes la nostra política de galetes i el processament de les teves dades per aquests propòsits.   
Privacidad