Hay mucha gente incluso laicos y progresistas que cuando se acercan los días de vacaciones se ponen tristes y nerviosos. Creen que están obesos, que los sobran unos cuántos kilogramos. Soy de los que piensan que esto son prejuicios. ¿Quién establece los kilos que tenemos que pesar? Antes los curas eran los que nos decían lo que teníamos que hacer y si no les hacías caso te amenazaban con los fuegos del infierno. Ahora es mucho peor, hay otro tipo de curas muchos más perjudiciales. De entrada, porque los nuevos curas no son los representantes de dios en la tierra. Este ya es un elemento importante. Te dicen que una vez muerto no irás al cielo, además te amenazan también que te lo harán pasar muy mal aquí en la tierra. Al menos antes podías hacer el que quisieras durante toda tu vida, con la promesa de confesarte de vez en cuando. Y la promesa que había una vida más allá y te lo perdonaban todo.
¿Y porque una gente indocumentada nos dice que pesamos más kilos de los debidos? De entrada, por lo que todo el mundo se puede imaginar: por la presión de las multinacionales farmacéuticas. Han convertido los michelines en una enfermedad. Una cosa que es simpática, los michelines, y que todo el mundo tiene, los han convertido en un problema. Yo les he cogido aprecio. Desconfía de quién no nos tiene. Cuando por razón de enfermedad los he perdido, los he echado de menos. Otros que también son responsables de nuestra infundada preocupación con el sobrepeso, son los dietistas y médicos en general. Son los nuevos obispos de hoy. Tienen en sus ordenadores unos preceptos -un tipo de nuevos dogmas- que les dicen lo que tenemos que pesar. Cuando nos visitan en realidad miran todo el rato el ordenador a ver qué les mandan. Normalmente el Gran Hermano les dice que nos receten pastillas contra el colesterol y contra el azúcar. Así contentan las farmacéuticas. Y después una vez levantan la vista del ordenador y por unos según nos miran a nosotros, nos meten una bronca afirmando -contra todo criterio científico- que habría que cambiar de dieta y comer más fruta, verdura y muchas, muchas ensaladas y mucha mucha lechuga. Este hecho provoca malestar y multitud de depresiones.
No sé si os habéis fijado, pero en los últimos años, paralelamente a la moda irracional de hacer dieta para rebajar el peso, se ha incrementado mucho, pero mucho, el precio de la fruta y la verdura. No diré ya si además las compráis ecológicas. Memoria del Futuro trata de sacaros de la cabeza las tonterías que os han metido y salvaros la felicidad en las vacaciones. Todos aquellos que pensáis que comiendo lechuga y ensaladas tendréis una mejor figura os tengo que desilusionar, la lechuga, el verde y las hierbas son para las vacas. Por esta razón tienen muchos estómagos y nosotros solo uno. Por lo tanto, somos incapaces de digerir la lechuga y se van enrollando en lo que conocemos como michelines, si los cortarais veríais que dentro todo se una masa verde. Lo saben muy bien los que hacen las autopsias, pero no lo publican. Mejor comer hierbas regurgitadas en forma de bistec. Si no fuera por las vacas los prados estarían en peligro de incendios forestales de última generación. Las vacas, además de productos de carne, son como bomberos preventivos. Además, ¡os habéis dado cuenta que los mejores restaurantes del mundo dicen que tienen tres estrellas Michelin! Por algo debe ser.
Para estar mejor el que va muy bien son gin-tonics con muchos cubitos y esto los médicos no nos lo dicen, ni nos los quieren recetar. ¡Cabrones!




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