Soy historiador de los que piensa que si miras el pasado todo fue peor que ahora. Pero hay un aspecto de la vida en que creo que vamos para atrás: en la música. Soy de la generación de Bob Dylan, Rollings Stones, Woody Guthrie, Joan Baez, Chuck Berry, Muddy Waters, John Lee Hooker, etc. No en vano a Bob Dylan le dieron el premio Nobel de Literatura el año 2016 por la calidad de sus canciones. El 28 de agosto de 1963 Bob Dylan y Joan cantaron “Juntos venceremos” en la famosa marcha sobre Washington por los derechos civiles donde Martin Luther King realizó el memorable discurso “I have a dream” traducido en español como: “Tengo un sueño”.
Ahora muchos periodistas escriben que estamos en el final del Rock & Roll. Me parece muy pero que muy mal para la salud mental de la humanidad. Los más jóvenes estaréis pensando: “es el típico abuelete. No se da cuenta que sus padres que escuchaban Manolo Escobar, Raphael, pensaban lo mismo de él cuando escuchaba rock.” Escobar tiene canciones como “Mi carro”, “La minifalda” o “Y viva España” todas ellas ensalzando las virtudes de la mujer española, él, claro está se casó con una mujer alemana. Raphael cantaba “Escándalo”. Vaya. Mientras en España estas canciones era las más escuchadas en el mundo triunfaba Satisfaction de los Rolling Stones.
Ahora viene el reguetón. Una plaga más. Vamos a poner un ejemplo. Uno de los cantantes más famosos de reguetón es sin lugar a dudas Benito Antonio Martínez Ocasio, más conocido por Bad Bunny. Por sorprendente que parezca estudió. En realidad “Comunicación audiovisual” en la Universidad de Puerto Rico. Tiene una canción que es digna de analizar: Baticano. Veamos su contenido: “Que me tienes overthinking. La noche se puso kinky. Tres dedos en el toto. En el culo, el pinky. Las moñas violeta, como Tinky-Winky. Una nalgada y la dejo como Po. Ey, le doy por donde hace pipi, por donde hace popo.”
Sublime. He quedado estupefacto. Un gran canto al amor romántico, a la dulzura y al tacto. Ahora una vez le den el premio Nobel de la Paz a Donald Trump y Benjamín Netanyahu el siguiente será para el premio Nobel de Literatura por estos versos tan hermosos de Bad Bunny. Tengo una amiga que dice que no podemos ser esclavos de la nostalgia, ¡vaya con el pinky!




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