Gustau Muñoz: escritor, traductor y editor
Había nacido el 1907, en València, y murió el 1993, en Francia. Fue un valencianista destacado de los años treinta. Tuvo una incidencia considerable en el incipiente -prometedor, pero todavía migrado- nacionalismo valenciano de una década decisiva, tanto en el aspecto cultural como cívico y político. El 1939 marchó, obligado, como tantos, al exilio. Se estableció a París y ya no volvió nunca a València. Había evolucionado desde el republicanismo liberal y democrático típico de su generación, a un compromiso firme con el marxismo, hasta la integración en el Partido Comunista, ante el auge del fascismo a Europa, que observó directamente el 1934 en París, donde hizo una estancia de estudio. Fue un historiador considerable, a pesar de que los descalabros que tuvo que vivir restañaron una trayectoria académica que probablemente en otras condiciones lo habría llevado lejos. Era doctor en Historia y había estado profesor en la Universitat de València, y secretario de su Facultad. Colaboró en las publicaciones de su época como Acció Valenciana, El Camí y La República de las Letras. También en Nova Cultura, de Josep Renau, donde proponía una interpretación marxista del hecho nacional valenciano. Formó parte de la entidad Proa e hizo conferencias en Barcelona. Fue uno de los fundadores de l’Aliança d’Intelectuals per a Defensa de la Cultura.
Era miembro de una familia intensamente valencianista, implicada en los asuntos colectivos y con un fuerte sentimiento solariego. Su hermano mayor (por parte de padre) era Nicolau Primitiu [Gómez Serrano], valencianista moderado o conservador, patricio, industrial, personalidad singular, fundador del editorial Sicània. Otro hermano, Eliseu Gómez Serrano había sido director de l’Escola Normal d’Alacant, regidor y diputado republicano. Fue fusilado por los franquistas el 1939.
Él se comprometió, como tantos intelectuales europeos de aquel tiempo, con el comunismo, con el PCE, pero aportando un componente singular, la concepción nacional del País Valencià, entendido siempre como parte indestriable de la catalanidad. Algunos aspectos de su biografía son sorprendentes. Incluso con algún momento o episodio verdaderamente impactante. Tendría que ser mucho más conocido. Como, por ejemplo, la participación en la Resistencia anti-nazi en el París ocupado por los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. O las veredas tan complicadas que tuvo que atravesar como intelectual orgánico en un partido que transitó con grandes dificultades desde el estalinismo al eurocomunismo, pero con costes consistentes. Fue siempre muy amigo de Jorge Semprún. La primera mujer fue Teresa Gómez, bibliotecaria competente y militante comunista como él. La segunda, Alice Sportisse, viuda de un mártir de la Resistencia, fue diputada del PCF.
El 1972, desde el exilio, Emili Gómez Nadal publicó un libro que causó cierta sensación entre los incipientes -pero fuertemente expansivos- círculos del nuevo valencianismo. Lo publicó a la editorial L’Estel, de la mano de su amigo Manuel Sanchis Guarner. Era El País Valencià i els altres, una síntesis exitosa de la historia del País y de las dificultades y perplejidades valencianas de siempre. Algunos lo leyeron como una enmienda cordial a algunos excesos apriorísticos de los “fusterians”. En todo caso, una aportación positiva al diálogo y la elaboración colectiva de ideas ante la complejidad de un País que no acababa de encontrar su camino. No lo ha encontrado todavía, habrá que añadir. Sobre todo, quizás por la complejidad aumentada que las transformaciones sociales de las últimas décadas, y la traición programada perpetrada por las élites y las clases dominantes -la burguesía valenciana y todos sus aliados. ¿Traición es palabra demasiado fuerte? No, porque el resultado de una actuación tan desgraciada al servicio del PP y últimamente de Vox (!) conduce directamente al borrado de los valencianos como pueblo diferenciado. Una actuación que ciertamente tiene precedentes, como el alineamiento con el franquismo y los desaguisados de la transición, el secesionismo lingüístico y todas estas cosas que tanto daño han hecho a los valencianos. Pero que últimamente -en sintonía con la dana y el trumpismo- bate el récord.
El País Valencià i els altres ha sido reeditado unas cuántas veces. Una de muy señalada, en la Biblioteca d’Autors Valencians, dirigida por Joan Fuster, en la Institució Alfons el Magnánim (entonces IVEI) el 1990, dentro de un volumen que incluía una selección ilustrativa de sus artículos de 1930 a 1939. Un libro que conviene leer y que le reportó el reconocimiento y suscitó mucho de interés.
Mucho menos conocido es otro libro que me parece absolutamente clave para entender el personaje y su trasfondo. Además, contiene elementos de juicio relevantes para entender una época, los largos años del exilio, la lenta evolución de los hechos y las ideas, la caducidad de algunas concepciones, y el papel y la situación de un intelectual como él en medio de las tormentas de la larga posguerra en Europa y en España, que no acabó en el último caso hasta el tramo final del siglo, prácticamente. En efecto, el volumen Emili Gómez Nadal: diarios y recuerdos, que publicó la Universitat de València (PUV) el 2008, en edición al cuidado de F. Pérez Moragón y del hijo de Emili, Antonio Gómez Andrés, contiene una muestra sensacional de su escritura de dietarios, una constante en él y también en su familia. Por ejemplo, recientemente se han editado los diarios de Nicolau Primitiu del tiempo de guerra.
En los Diarios 1977-1988 encontramos reflejada, en unos escritos apasionantes la personalidad auténtica, la voz, la sensibilidad, de Emili Gómez Nadal, siempre atento a los acontecimientos de la transición al País Valencià, con referencias a su pasado y presente, las dudas en cuanto al papel que podría hacer todavía, las peticiones que recibía (hacer conferencias, asistir a los Premios Octubre, etc.) y su negativa a hacer un “papelón” de adalid de una determinada política en la cual ya no creía. Se detecta con claridad el chasco respecto del comunismo, un cansancio muy comprensible, la identificación firme con la democracia occidental y el vínculo profundo que lo unía en la tierra, la gente y la cultura del País Valencià y a la catalanidad en su conjunto. Algunas opiniones y tomas de posición, como por ejemplo los planteamientos favorables a Israel (“Por una vuelta al menos, la suerte parece favorable en los pueblos que no cesan, que hacen frente”) serían chocantes para según quien…
Los Diarios 1977-1988 no han sido recibidos y valorados como es debido dentro del panorama literario catalán, quizás por razones editoriales. Porque creo que no me equivocaré si digo que son una aportación capital a esta forma de escritura -el dietarismo, en sus diversas variantes- que marca la diferencia y que constituye un punto fuerte, un gran activo, de la literatura catalana: de Josep Pla a Joan Fuster, de Marià Manent a Francesc Parcerisas, de Pere Rovira a Ponç Pons, de Àlex Susanna a Enric Soria, sin olvidar Gemma Gorga o Lourdes Toledo. Habría que recuperarlos.
Para conocer más de cerca la vida y obra de nuestro autor os remito a la aproximación biográfica que publiqué gracias a la Fundación Irla el 2021: Emili Gómez Nadal, 1907-1993. Un texto breve que recoge, me parece, los hechos básicos de una trayectoria ejemplar de un intelectual valenciano-catalán del siglo XX.



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