Una línea base invisible une a casi todos los movimientos asociativos, por no decir a todos: El uso de Google o Microsoft como punta de lanza de una batería de herramientas imprescindibles hoy en día para trabajar en remoto y comunicarnos.
Si alguien estirara de esta línea, como un hilo de cadeneta tejido a mano, nuestras asociaciones caerían una a una automáticamente, y quedarían desactivadas gravemente. Algunas ya lo hemos sufrido cuando se nos bloquea los datos sin mayor explicación que infringir la política de no sé qué.
El mundo está cambiando (o quizás ya lo ha hecho) y utilizar herramientas norteamericanas, que esquivan la legislación europea y vulneran la privacidad, puede ser peligroso para las asociaciones. Está clarísimo, como dice Dan Ariely en su ensayo «Las trampas del deseo», que somos irracionales frente a la palabra «gratis». Pero debería primar lo de que si te dan algo gratuito, es porque el producto eres tú. Y por otra parte, el tejido asociativo crítico, republicano, demócrata y woke, debería poner por delante la racionalidad: lo gratuito, acaba costando caro.
En un contexto geopolítico inestable, depender de proveedores extranjeros para las comunicaciones y almacenar información sensible es un riesgo enorme. Quien controla los servidores controla todo. Cuando utilizamos software americano, nos colocamos de forma voluntaria en una posición de vulnerabilidad legal.
Por lo general, utilizando estas herramientas estamos sometidos a vigilancia masiva y a la explotación de nuestros datos. Gmail escanea metadatos para mostrarte publicidad. Google Workspace, Whastapp, Microsoft, Dropbox, incluso el Windows que utilizas con la nueva actualización en Windows 11.
La actualización a Windows 11 que todos hemos sufrido hace unos meses se ha hecho para impedir el auge en el mercado de las CPU chinas, que estaban desplazando a las propias. Ahora Windows 11 dice con qué procesador funciona y con cuál no, y tiene la posibilidad de bloquearte la máquina completa. Debemos dejar de utilizar Windows desde ahora mismo.
Como asociaciones debemos empezar a plantearnos la autonomía e independencia en la gestión de nuestra información. Esto también forma parte del otro mundo posible, y no vale la excusa de que no sabemos de tecnología. Si no sabemos, se aprende o se busca ayuda, porque se trata de un punto crítico.



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