Aquella jornada del 10 de octubre de 1976, tal día como hoy, iniciábamos una asamblea histórica que tendría dos partes. La primera: el debate, compromiso y acuerdos de los 196 delegados y delegadas llegados desde diferentes lugares de España y de la emigración europea; y una segunda parte, la presentación pública de la dirección elegida y sus resoluciones, acompañados de delegaciones de diferentes movimientos y organizaciones políticas de Europa y de todo el mundo.

Me gusta compartir y dedicar estas notas —y rendir mi pequeño homenaje— a la gente joven y de diferentes generaciones, que hoy reclama en las plazas de nuestras ciudades: un techo y un trabajo digno, justicia social, la aplicación del artículo 47 de la Constitución, y un proyecto de vida con sueños, esperanzas y valores democráticos.
Aquel encuentro: La IV Conferencia de la UJCE, 10, 11 y 12 de Octubre de 1976, había sido preparado con poco tiempo, pero con un alto compromiso, generosidad y sentido de la responsabilidad. No eran unos ejercicios espirituales, pero lo hacíamos en un seminario de Sentmenat, a 35 kilómetros de Barcelona. El lugar había sido previamente sondeado y concertado por Consol Hernández Garcia, joven militante comunista egarense (también autora de las fotografías), y Agustí Daura Mèlich, conocido como el cura rojo de Ca n’Anglada en Terrassa. Toda la logística corrió a cargo de la Joventut Comunista de Catalunya, que 10 días antes, el 3 de octubre, había celebrado su II Conferencia en un centro educativo de Barcelona, con 300 delegados y delegadas y la presencia de Gregori López Raimundo, Secretario General del PSUC. Los tiempos estaban cambiando.

Aquel año todo se acelera. 1976, JCC/UJCE, la lucha por la libertad. Las movilizaciones por la conquista de nuevos espacios de libertad se prodigan: luchas obreras y vecinales, manifestaciones estudiantiles, manifiestos y actos unitarios. Franco había muerto el 20N, firmando cinco penas capitales, matando, dos meses antes: Luis Eduardo Aute nos dejó un testimonio eterno Que el día que se avecina viene con hambre atrasada. Arias Navarro y Fraga Iribarne, continuando reprimiendo, torturando y procesando. Los grupos más violentos del régimen asesinan impunemente a obreros y estudiantes en las calles y en las manifestaciones que reclamaban Amnistía y Libertad. Conviene recordarlo cuando algunas formaciones pretenden reescribir la historia y derogar las leyes de memoria democrática. Cincuenta años no es nada.

Repasando el informe de organización que presenté en la IV Conferencia he encontrado este texto:
“Esta IV Conferencia de la Unión de Juventudes Comunistas de España, que todavía no hemos podido celebrar a plena luz porque nos la ha prohibido el Gobierno (…) rompe, sin embargo, los marcos clandestinos habituales para reafirmar nuestro derecho irrenunciable a ganar nuestra libertad y legalidad”.
Las resoluciones Juventud (derechos de la juventud), la Unidad (del movimiento juvenil), y Socialismo en libertad, inspirada en la Declaración de Livorno, 1975, una vía democrática al socialismo, fueron aprobadas y compartidas durante la sesión pública a los medios de comunicación, el día 12 de octubre, en el barrio del Guinardó de Barcelona. Ante la prensa y delegaciones internacionales.

Lo hemos recordado, ahora, 50 años más tarde, Aniversarios inaugurando una modesta exposición en el marco de la Fiesta del PCE 2026, con una cordobesa comprometida con la gente que nos ha precedido, como Juana Doña, Lina Odena, Las Trece Rosas, Aurora Picornell, Maria Salvo, Marina Ginestà, Tomasa Cuevas, Neus Català, entre otras. Gracias, Raquel Arranz.

Es cierto, queríamos cambiar el mundo, y cambiar la vida. Persistimos, sin falsas nostalgias ni tampoco indulgencias. Pero nunca resignados. Siempre militando en la disciplina de la esperanza, el optimismo de la voluntad que aprendimos de gente como Antoni Gutiérrez Díaz, que nos dejó ahora hace veinte años. Aquí seguimos.
Domènec Martínez García


Tiempo y afectos compartidos, con memoria


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