Appiah, K. A.: Las mentiras que nos unen: Repensar la identidad. Creencias, país, color, clase, cultura. Taurus, 2019. 328 pág.
«En su mejor expresión, las identidades permiten que los grupos, pequeños y grandes, colaboren. Son las mentiras que nos unen.»
«Tenemos que entender mejor las identidades si queremos tener alguna esperanza de reconfigurarlas y liberarnos de los errores que residen en nuestra manera de entenderlas.»
Hay libros imprescindibles, que necesitaba leer (aunque no lo sabía). Libros que me hacen pensar, que me ofrecen miradas diferentes, que me ayudan a repensarme. Libros que me obligan a releerlos nada más acabarlos. Que destilan convencimiento, fuerza, seguridad. Y, a pesar de eso, son tranquilos, amables.
Este es un libro imprescindible, necesario.
Las creencias, la nacionalidad, el color de la piel, la clase, la cultura que nos dan identidad, que nos hacen “formar parte de”, son acuerdos, que, evidentemente, parten de realidades, pero que deberíamos poner en su lugar: igual no son tan auténticos, ni tan determinantes como decimos. Este libro desmonta muchos fundamentalismos y desdibuja los límites entre tantas diferencias, que deja al nivel de mentiras demasiadas “verdades”.
Y, a pesar de todo, defiende que esas mentiras nos son necesarias para vivir, juntos. Pero debemos saber que sólo son acuerdos de un momento determinado, sin ninguna base “natural” o atemporal.
¿Me define mi religión, mi país, mi clase social, el color de mi piel, mi cultura? Muchas de las identidades que consideramos naturales o evidentes son, en realidad, construcciones históricas y sociales mucho más complejas de lo que solemos imaginar.
Appiah no dice que las identidades no existan ni que no sean importantes. El que cuestiona es la creencia de que todas las personas que comparten una misma etiqueta —sean de un país, una religión, una raza o una cultura— piensan igual o tienen una esencia común. Según él, esta simplificación es una de las causas de muchos conflictos y prejuicios.



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