¿Cuál es tu nombre y a qué te dedicas?
Me llamo Natalie Gimeno y soy animadora sociocultural.
¿Nos puedes contar un poco tu trayectoria militante?
Empecé con 12 años, que fui a unas JAEM (Jornadas de Estudiantes de Enseñanzas Medias), que son una especie de convivencias que se hacen en el Ateneo Laico Stanbrook con gente de enseñanzas medias. Como era alumna ayudante, me dijo mi orientadora: “Oye, que va a haber esta actividad, si quieres puedes ir”. Y fui sola, pero me lo pasé muy bien. Entonces, tal cual salí, me dieron una ficha de Conflu para inscribirme y pues aquí estoy, ocho años más tarde.
¿Cómo te formaste y cómo llegaste a estar aquí?
En mi primer verano hice mi primera escuela de formación con trece años, y desde ese momento ya empecé a coordinar aquí en la nave y en mis institutos, tanto en el que estaba estudiando como en el que estudié más tarde. La transición fue desde el momento en que había siempre una persona que me acompañaba a hacer todas las actividades hasta que empecé a hacerlas completamente sola, y eso fue desde los trece años hasta ahora. Según he ido creciendo, he acabado siendo monitora.
¿Qué haces actualmente en tu posición?
Ahora estoy trabajando en FADEA y estoy coordinando tres institutos: la Escuela de Artes, el IES Río Gállego y el IES Miguel Catalán. Ahí hacemos actividades, lo mismo que hacía cuando era coordinadora, pero en otros institutos. También vengo a Conflu como monitora, doy clases de MTL (curso de monitor de tiempo libre) y hago charlas en algunos institutos.
¿Cuál es la mayor dificultad a la que te enfrentas?
Cada vez que venimos aquí, o voy a dar una charla o una clase, siempre es un grupo diferente. A mí me encanta la diversidad, pero a veces cuesta mucho, nada más ver un grupo, saber cómo tratarlo, conocer su dinámica y en qué punto está. Yo creo que eso es lo que más me cuesta. Hay gente que lo lleva muy bien, pero a mí me cuesta bastante.
¿Cómo te gustaría ver tu organización en el futuro?
Si en algún momento dejase de venir y tuviese que volver aquí a hacer un poco de retrospectiva, me gustaría ver el movimiento en su máximo esplendor, que al final es lo que todos queremos. Yo quiero que el albergue siempre esté bien, que esté cada vez mejor. Me gusta que hagan reformas porque me gusta mucho la novedad; entonces, siempre que hacen reformas, me gusta. También quiero que la gente esté motivada. Ahora hemos perdido un poco esa esencia de la participación y quiero que esto vuelva a ser un boom, que se vuelva a llenar siempre, que la gente quiera participar y esté aquí por amor al arte.




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