Un espacio de entrevista que nace con la voluntad de compartir visiones y experiencias de personas relacionadas con las Casas de Juventud.
Jueves.
19:43h.
Castelló de la Plana
39.99153946385422, -0.06087916223188977
Dedicamos este espacio a las personas activistas y militantes de nuestras entidades. Estamos con Mireia Beltrán Benages, compañera de Casas de Juventud y militante del Movimiento Laico y Progresista Valenciano.
Para empezar, ¿nos puedes contar por dónde empezaste a participar?
En mi entorno siempre han estado muy presentes las asociaciones y movimientos sociales. Desde pequeña he participado en entidades deportivas y musicales, y a partir de la adolescencia, y juventud sobre todo, en diferentes movimientos sociales o colectivos.
Se podría decir que mi primer espacio de militancia fue el Casal Popular de Castelló, en el que fui miembro activo de la asamblea que autogestionaba este espacio, y de alguno de los colectivos que formaban parte del proyecto.
Fué en este espacio, en el que convivían diferentes personas y colectivos, en el que me enteré que estaba naciendo el proyecto de “l’Espai llibertari Miquel Quintana”, en él se quería crear una Escoleta en la que aplicar metodología basada en la pedagogía libertaria. Fué una experiencia muy enriquecedora de aprendizaje tanto para los niños y niñas que participaron, como para las familias y acompañantes que estuvimos implicadas.
También tras realizar el curso de Monitor de Tiempo Libre con Escola de Cases, conocí el Esplai Cataflai y la Casa de Juventud La Maranya en Benicàssim, tras realizar allí las prácticas y conocer las entidades del MLPV, así como “sus primos” del MLP de Aragón, me quedé como voluntaria.
¿Qué poder piensas que tenemos como ciudadanía?
La ciudadanía tiene el saber, somos los que mejor conocemos lo que nos afecta, lo que vivimos en primera persona, esto por un lado, y además los que dentro de la diversidad de las personas, tenemos los diferentes saberes y conocimientos, por otro lado.
Si tenemos la oportunidad de poner en común esos saberes y diferentes capacidades para dar respuesta a nuestras inquietudes y necesidades, una ciudadanía organizada es capaz de lograr aquello que se proponga, de afrontar adversidades y dar respuesta a sus propias necesidades con las mejores soluciones mejorando así sus vidas.
Suena tópico, pero es cierto, juntos somos más fuertes.
¿Cómo animarías a alguien a moverse para cambiar las cosas?
Seguimos con los tópicos, “nadie hará por ti lo que tú no hagas por ti mismo”, nada cambia si nada cambias. Así que, si tienes claro que algo tiene que cambiar, no esperes a que cambie sólo o que alguien lo haga por ti, organízate y adelante, da el paso, muévete y cámbialo.
Responsabilizarse de los propios procesos es la mayor satisfacción y la mejor respuesta siempre nacerá de hacerlo tú mismo, vas a aprender, a crecer, a conocer gente y vas a lograr mejorar tu entorno, y/o tu vida, y la de los demás en muchas ocasiones.

De todo lo que has hecho como movimiento, ¿qué crees que es más potente?
Como movimiento creo que lo más potente ha sido construir espacios físicos para la militancia.
Cuando participas en colectivos, o asociaciones en los que ya se dispone de cierto capital humano o base social, y una idea o ideas comunes claras, es muy potente compartir la construcción física del espacio de trabajo, de encuentro.
Por ejemplo, en el proyecto de la Escoleta dos personas sobre todo tuvieron la idea de poner en marcha el proyecto, fueron sumando personas interesadas, y se realizaron unas jornadas para despertar la inquietud y profundizar en la pedagogía libertaria conociendo también proyectos de los que aprender. Tras tener una pequeña base social y la idea, realizamos la obra para la adecuación de una masía, y no sólo respondía a una cuestión de adecuación del espacio por conservación o seguridad, era además para dar respuesta a la organización en sí, a la estructura en la que se participaría y se desarrollarían las actividades, a la distribución, y a la metodología. Y la organización de ese espacio, la estructura física, construirían también la parte ideológica del proyecto. Un proceso en el que se dio el apoyo mutuo, el autoaprendizaje e intercambio de saberes, la solidaridad, diálogo y respeto, en el que se daba respuesta a las necesidades tanto de las familias (miembros mayores y pequeños), y acompañantes.
Así, los momentos de obra no sólo crearon el espacio, unieron a los miembros, facilitó la construcción común del proyecto en sí, propiciando los debates, la definición de los objetivos, el conocimiento entre los miembros tanto de los niños y niñas como de las familias y las personas que íbamos a acompañar en el proceso de aprendizaje de éstos, fortaleciendo la relación de los miembros, y cimentando tanto el espacio como el proyecto en sí.
Fue un proceso de crecimiento muy potente.
Más tarde en el proceso de obra en La Maranya, pude comprobar y reafirmar que efectivamente, el proceso de obra para la adecuación o creación del espacio tiene mucho potencial.
En este caso, ver la transformación de pasar de un local destinado a ocio basado en consumo de alcohol, en ruinas, a convertirlo en un espacio precioso dónde fomentar el asociacionismo de autogestión de ocio y tiempo libre saludable y crítico, era un símbolo de cómo dignificar espacios y promover cambios desde y para la ciudadanía.
Estas fases de obra, contribuyen a que la ciudadanía en primera persona construya literalmente sus propios espacios desde los que da respuesta a sus necesidades desde el trabajo colectivo. Esto es lo más potente.
(O igual a mi me gusta mucho la obra y me enganchan así los proyectos,…. Jejejeje)
¿Cómo crees que aportas sin estar día a día en primera fila?
En cuestión de militar o participar, hay diferentes niveles, hay personas que pueden y quieren estar en primera fila siempre, no conciben otro modo, las hay que han estado siempre en primera fila pero por “x” motivos van dejando espacios, o dan un paso atrás en implicación, las hay que están en segunda fila siempre y están cómodas ahí, las hay que dan el paso hacia delante, las hay que son satélite y nunca dan el paso, las hay que van adaptando dar paso adelante y luego atrás y repiten proceso dependiendo el momento vital en el que se encuentran, … La casuística en los movimientos sociales es variada,…
En el caso que se plantea, sin estar en primera fila siempre se puede aportar de diferentes formas, puedes apoyar económicamente a los proyectos, puedes participar en acciones puntuales que no requieran implicación, puedes mantener el apoyo social y/o emocional a esas personas que están en primera fila, puedes dar visibilidad a los proyectos y darlos a conocer a terceros tratando de sumar fuerzas, o asumir pequeñas tareas que te sigan motivando o requieran menor dedicación. Es cuestión de valorar y readaptar las posibilidades de implicación, como mantener el hilo que te conecte a tu proyecto. Hay grises, la cosa no va de 0 a 100 o de 100 a 0.
Ahora estás metida en un nuevo proyecto en Castelló, ¿nos puedes contar algo más?
Como he comentado anteriormente lo más potente en lo que he participado ha sido en la construcción de los espacios, pues bien, aún es más potente si cabe, el hecho de conseguir crear un espacio propio, de haber conseguido con el esfuerzo de las personas que participan en los diferentes proyectos, con su dedicación y sacrificio, un local en propiedad para el movimiento.
Es muy motivador y satisfactorio saber que después de más de 10 años de militancia, en mi caso, vamos a poder tener un espacio propio en Castellón.
Es un hito importantísimo, pues ninguno de los espacios físicos en los que he militado hasta ahora, han sido en propiedad, lo cual implica que eran alquilados, y en el momento que el pago del alquiler ha ahogado el proyecto, o el deseo de alquilar del propietario/a ha cambiado, se ha cerrado el local, a pesar del tiempo, esfuerzo y dinero invertidos en éste. Y en alguno de los casos ha contribuido además a la disolución del proyecto. Así pues, tener un local en propiedad fruto de años de militancia, permite tener proyectos más sólidos que no dependan de afrontar el pago de un espacio, con el sobrecoste de tiempo y gestión que esto conlleva para poder pagar el alquiler, pudiendo destinar estos esfuerzos a generar nuevos proyectos, tener mayor trascendencia, y consolidación de los proyectos.
Es un orgullo contar con un espacio propio en Castellón, y tengo muchas ganas de volver a reunirnos allí a “cocinar” nuevos proyectos y hacer crecer otros ya existentes, con ilusión de que el espacio pueda ser un referente y refugio para los movimientos sociales de Castellón.
Esta es una muestra del poder de la ciudadanía, de la capacidad que puede llegar a tener si se organiza y suma.

En perspectiva, ¿qué te ha aportado estar vinculada a proyectos de MLPV?
Me ha aportado conocimiento y crecimiento sobre todo. He aprendido mucho en cuestiones organizativas, y en metodología y he conocido proyectos sociales muy variados.
Y por otro lado más personal, también me ha hecho fuerte y capaz de afrontar adversidades, conocerme más a mi misma, y he aprendido a relacionarme, a hacer lectura de situaciones desde el análisis y la empatía hacia otras personas, y conocer a personas afines y referentes.
Gracias Mireia.
A ti.



0 comentarios